Capítulo 39: QUE EL HOMBRE NO SEA IMPORTUNO EN LOS NEGOCIOS
![]() |
| Dominio público |
Jesucristo:
1. Hijo, encomiéndame siempre tus negocios, y yo los dispondré bien y
oportunamente.
Espera mi voluntad, y sentirás provecho.
El Alma:
2. Señor, de muy buena gana te encomiendo todas las cosas, porque poco
puede aprovechar mi cuidado. ¡Ojalá que no me ocupasen mucho los
acontecimientos que me pueden venir, sino que me ofreciese sin tardanza a tu
voluntad!
Jesucristo:
3. Hijo, muchas veces el hombre negocia con ahínco lo que desea; mas
cuando ya lo alcanza, comienza a pensar de otro modo, porque las aflicciones no
duran mucho cerca de una misma cosa; sino que nos llevan de una cosa a otra.
Por lo cual no es poco dejarse a sí mismo, aun en las cosas pequeñas.
4. El verdadero aprovechar es negarse a sí mismo; y el hombre negado a sí
es muy libre y está seguro. Mas el enemigo antiguo y adversario de todos los
buenos, no cesa de tentar; sino que de día y de noche pone graves asechanzas
para precipitar, si pudiere, al incauto en el lazo del engaño. Velad y orad,
dice el Señor, para que no entréis en tentación.
