Fray Nelson Medina respondió a Joan Roughgarden, especialista en biología que asegura que la Biblia acepta a las personas “trans”
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| Crédito: Ted Eytan / Wikipedia CC BY-SA 2.0 |
El sacerdote dominico y Doctor en Teología fundamental dijo a ACI
Prensa que esa afirmación demuestra “un conocimiento superficial y opuesto a lo
que en realidad enseña la Biblia”.
Jonathan Roughgarden, quien asumió el nombre de Joan al hacer
pública su transexualidad, afirma en su libro “El arcoíris de la evolución” que
la Biblia acepta a las personas transexuales.
Para Roughgarden, especialista en biología, los personajes
bíblicos castrados conocidos como eunucos “adoptaban características
femeninas”.
Según su estudio, estas personas llegaban a vestir y maquillarse
como mujeres, lo que los hace similares a las actuales personas trans.
Al respecto, Fray Nelson respondió que “la Biblia no es un simple
compendio de conductas ejemplares” y que en ella podemos encontrar personas tan
virtuosas como la reina Ester y también a Ejitófel, quien se quitó la vida al
no poder cumplir con sus planes oscuros.
“Nadie dirá que la Biblia nos impulsa a obrar como Ejitófel”,
explicó el sacerdote dominico.
Fray Nelson también mencionó que Roughgarden se equivoca al
identificar la castración con asumir “roles femeninos” y que sería bueno saber
de qué parte de la Biblia saca esa idea.
“No son pocos los textos bíblicos que hablan de hombres castrados,
pero semejante práctica en ninguna parte aparece como algo encomiable, sino
como un hecho social, que por demás era frecuente en aquellas culturas
antiguas”, comentó Fray Nelson Medina.
El fraile dominico también destacó que la Biblia, además de nunca
mencionar que los eunucos tuvieran roles femeninos, resalta “la desgracia que
constituía el hecho de quedar estériles para siempre”.
“Si algo bueno se puede sacar de lo que la Biblia dice de los
eunucos, es el claro rechazo a una vida estéril, pero en ninguna parte de la
Escritura se dice que fueran feminizados por otros, ni que ellos buscaran
feminizarse”, detalló.
Finalmente, Fray Nelson resaltó que “cuando falta un buen
conocimiento de la Biblia se pueden sacar conclusiones absurdas en muchos temas
para trastorno y confusión de la fe de los menos formados”.
“La Biblia nos fue dada como lámpara, y lo es, en todas las áreas de la vida humana, incluyendo, por supuesto, la afectividad y la sexualidad”, concluyó.
