EL PAPA A LA CTI: EL SEÑOR NOS LLAMA A VIVIR COMO IGLESIA AL SERVICIO DE LA FRATERNIDAD
La mañana de
este 24 de noviembre, el Santo Padre ha recibido en audiencia a los miembros de
la Comisión Teológica Internacional
Vatican News
A los
estudiosos, el Pontífice les recordó que la vocación del teólogo es “ir más
allá con la reflexión, para hacer más explícita la teología”, pero también les
advirtió que, “nunca hay que dar catequesis con doctrinas nuevas que no son
seguras”.
“Los temas confiados a su
atención y competencia son de gran importancia en esta nueva etapa del anuncio
del Evangelio que el Señor nos llama a vivir como Iglesia al servicio de la
fraternidad universal en Cristo”, este fue el aliento del Papa Francisco en su
discurso a los miembros de la Comisión Teológica Internacional (CTI), a quienes
recibió en audiencia la mañana de este jueves, 23 de noviembre, en la Sala del
Consistorio del Vaticano.
Continúa
el trabajo después de la pandemia
A los
miembros de la CTI, el Santo Padre les agradeció por “la generosidad, la
competencia y la pasión” con la que han asumido el servicio en este décimo
quinquenio de actividades de la Comisión. “Gracias a las herramientas de las
que disponemos hoy en día – señaló el Pontífice – han podido comenzar su
trabajo a distancia, superando las dificultades que aún provoca la pandemia”.
“También me alegro de la acogida que han
tenido las propuestas de los tres temas a explorar: La primera es la
irrenunciable y siempre fecunda actualidad de la fe cristológica profesada por
el Concilio de Nicea, en el 1700 aniversario de su celebración (325-2025); la
segunda es el examen de algunas cuestiones antropológicas que surgen hoy y que
son de crucial importancia para el camino de la familia humana, a la luz del
plan divino de salvación; y la tercera es la profundización -hoy cada vez más
urgente y decisiva- de la teología de la creación desde una perspectiva
trinitaria, a la escucha del clamor de los pobres y de la tierra”.
Un
momento arduo, cargado de la promesa y la esperanza
Al abordar
estos temas, afirmó el Papa Francisco, la Comisión Teológica Internacional
continúa, con un compromiso renovado, su servicio. Ya que están llamados, como
señala el Concilio Vaticano II, a ser la brújula segura para el camino de la
Iglesia, "sacramento, en Cristo, de la unión con Dios y de la unidad de
todo el género humano". En este sentido, el Pontífice les propuso tres
direcciones a seguir, en este momento de la historia; un momento arduo y, sin
embargo, para los ojos de la fe, cargado de la promesa y la esperanza que
brotan de la Pascua del Señor crucificado y resucitado.
Fidelidad
creativa a la Tradición
La primera
directriz que el Santo Padre propuso a la CTI es la de la fidelidad creativa a
la Tradición. Esta directriz trata de asumir y declinar con fidelidad y amor el
compromiso de ejercer el ministerio de la teología -en la escucha de la Palabra
de Dios, del sensus
fidei del Pueblo de Dios, del Magisterio y de los carismas, y en el
discernimiento de los signos de los tiempos- para el progreso de la Tradición
Apostólica, bajo la asistencia del Espíritu Santo, como enseña la Dei
Verbum.
“De hecho, Benedicto XVI describe la
Tradición como ‘el río vivo en el que los orígenes están siempre presentes’; de
modo que ‘riega diferentes tierras, alimenta diferentes geografías, haciendo
brotar lo mejor de esa tierra, lo mejor de esa cultura. De este modo, el
Evangelio sigue encarnándose en todos los rincones del mundo, de forma siempre
nueva”.
Y
advirtiendo de un peligro actual, el “indietrismo”, es decir, el ir hacia
atrás, el Papa Francisco invitó a los teólogos a reflexionar sobre este punto y
les recordó que, “la tradición es la garantía del futuro y no una pieza de
museo. Y es lo que hace que la Iglesia crezca de abajo hacia arriba, como el
árbol, las raíces. Mientras que otro dijo que el tradicionalismo es la fe
muerta de los vivos: cuando te cierras ahí. Esta dimensión horizontal, hemos
visto, ha hecho que algunos movimientos, los movimientos de la Iglesia, se
queden fijos en un tiempo, en una dirección hacia atrás.
Pertinencia
e incisividad
La segunda
directriz que propuso el Papa Francisco se refiere a la conveniencia, para
realizar con pertinencia e incisividad la obra de profundización e
inculturación del Evangelio, de abrirse con prudencia a la contribución de las
diversas disciplinas mediante la consulta de expertos, incluso no católicos,
como prevén los Estatutos de la Comisión.
“Se trata -lo pedí en la Constitución
Apostólica Veritatis gaudium- de atesorar el principio de
interdisciplinariedad: no tanto en su forma ‘débil’ de simple
multidisciplinariedad, como enfoque que favorece una mejor comprensión desde
varios puntos de vista de un objeto de estudio; sino más bien en su forma
‘fuerte’ de transdisciplinariedad, como colocación y fermentación de todos los
conocimientos en el espacio de Luz y Vida que ofrece la Sabiduría que emana de
la Revelación de Dios”.
La
colegialidad
Por último,
la tercera directriz propuesta por el Santo Padre, es la de la colegialidad.
Que adquiere especial relevancia y puede ofrecer una contribución específica en
el contexto del camino sinodal, en el que está convocado todo el Pueblo de
Dios.
“Así lo subraya el documento redactado al
respecto, durante el quinquenio anterior, sobre La sinodalidad en la vida y la
misión de la Iglesia: Como cualquier otra vocación cristiana, el ministerio del
teólogo, además de ser personal, es comunitario y colegiado. La sinodalidad
eclesial, por tanto, compromete a los teólogos a hacer teología de forma
sinodal, fomentando entre ellos la capacidad de escuchar, dialogar, discernir e
integrar la multiplicidad y variedad de instancias y aportaciones”.
En esta
tercera directriz, el Papa también dijo que, los teólogos deben ir más allá,
intentar ir más allá. Que a diferencia del catequista que transmite una “doctrina
sólida, correcta”, el teólogo “se arriesga a ir más allá y es el Magisterio el
que lo detendrá”. Esta es la vocación del teólogo que siempre corre el riesgo
de ir más allá, porque trata, y trata, de hacer más explícita la teología. Pero
nunca hay que dar catequesis a los niños y a las personas con doctrinas nuevas
que no son seguras. “Esta división no es mía – afirmó el Papa – es de San
Ignacio de Loyola, que creo que entendió algo mejor que yo”.
Vivir
como Iglesia al servicio de la fraternidad
En este
espíritu de escucha mutua, de diálogo y de discernimiento comunitario, abierto
a la voz del Espíritu Santo, el Papa Francisco deseó a todos los miembros de la
CTI un trabajo pacífico y fecundo. Los temas confiados a su atención y
competencia son de gran importancia en esta nueva etapa del anuncio del
Evangelio que el Señor nos llama a vivir como Iglesia al servicio de la
fraternidad universal en Cristo.
“En efecto, nos invitan a asumir plenamente
la mirada del discípulo que, con asombro siempre nuevo, reconoce que Cristo,
‘precisamente revelando el misterio del Padre y de su amor, revela también
plenamente al hombre a sí mismo y le manifiesta su altísima vocación’
(Constitución pastoral Gaudium et spes, 22); y así nos enseña que la ley
fundamental de la perfección humana, y por tanto también de la transformación
del mundo, es el mandamiento nuevo del amor”.
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LO HUMANO Y DIVINO
Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. (Génesis, 1,26-27)