A través de un breve vídeo, ellos mismos anuncian su liberación
![]() |
| Dominio público |
El viernes 16 de septiembre un grupo
armado que la parroquia de Santa María en la localidad de Nchang, en la diócesis
camerunesa de Mamfe. Los milicianos se llevaron consigo a estas
nueve personas probablemente con la intención de pedir un rescate. La zona
sufre continuas escaramuzas entre los grupos separatistas anglófonos y el
gobierno desde 2017. De hecho, los secesionistas han proclamado unilateralmente
su propio estado independiente, Ambazonia. Por ello, muchas de estas milicias
utilizan los secuestros y ataques, no solo para recabar fondos, sino también
como medida de presión para el gobierno de Yaundé.
La liberación se habría producido
hace apenas unas horas, pero se desconoce bajo qué condiciones porque los
obispos cameruneses habían asegurado que no tenían intención de pagar ningún
rescate. «No pagaremos ni un céntimo», aseguró a los pocos días del secuestro
el presidente de la Conferencia Episcopal de Camerún y arzobispo de Bamenda,
Andrew Nkea Fuanya. Los prelados sostenían que pago del rescate «crearía un
peligroso precedente». Según informó el presidente de los obispos, los
separatistas habrían exigido hasta 100.000 dólares por los nueve rehenes.
Hace pocos días, un vídeo que mostraba a los secuestrados. En
él hablaba uno de los sacerdotes, el padre Cornelius Jingwa, que aseguraba que
se encontraban en una situación difícil, «cuestión de vida o muerte», porque ni
su estado de salud ni el de sus compañeros rehenes era bueno.
En su visita a Matera del 25 de
septiembre, el Papa Francisco pidió la liberación de los secuestrados durante
el rezo del ángelus tal y como lo habían hecho los obispos de Camerún: «Rezo
por ellos y por el pueblo de la provincia eclesiástica de Bameda, que el Señor
dé la paz a sus corazones y a la vida social de este querido país».
CamerúnPersecución religiosaSecuestro
Ángeles
Conde Mir
Fuente:
Alfa y Omega
