Hace 84 años, Janina Jandulska, una católica devota de la Virgen María, entregó su vida para promover el amor a la Madre de Dios a través del rezo del Rosario
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Janina Jandulska. Crédito: National Catholic Register |
En 2017, National
Catholic Register recogió la historia de Janina Jandulska, una mujer
católica ucraniana con discapacidad que a los 30 años arriesgó su vida y
organizó un grupo de oración para rezar el Santo Rosario en Ucrania.
Después de la Revolución
Bolchevique de 1917, Ucrania empezó a formar parte de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS).
Durante ese periodo, el dictador
Iósif Stalin y las autoridades comunistas de la URSS tomaron el control del
antiguo Imperio ruso, y una vez afianzados en el poder, persiguieron a todos
los cristianos que vivían en su territorio.
En 1937, Janina Jandulska vivía
con su madre en la aldea ucraniana de Wierzboviec y, al igual que muchas
personas de su pueblo, empezó a formar parte de un grupo de oración
llamado Rosario Viviente.
Luego de que la URSS iniciara el
cierre de seminarios y el arresto de sacerdotes, empezaron a surgir este tipo
de grupos organizados por laicos, que ayudaron en la enseñanza del Catecismo a
los jóvenes y ofrecieron apoyo espiritual y moral a muchos católicos.
A pesar de los riesgos, Janina
aceptó ser anfitriona de una de las reuniones del Rosario Viviente en su casa.
Sin embargo, un oficial comunista fue alertado de este hecho e informó a las
autoridades.
Cuando la policía llegó a la casa
de Janina, la arrestaron y el fiscal le hizo algunas preguntas. A continuación
la descripción:
-“¿Eres la encargada del
Rosario?”
-“Sí, soy la encargada del
Rosario Viviente. Pero no es una organización, simplemente le rezamos a Dios”.
-“¿Cuántos de ustedes están ahí?”
-“Quince”
-“¡Quince! Y dices que no es una
organización. ¿Quién te reclutó y quién te envió literatura?
El fiscal no aceptó la respuesta
de Janina de que el Rosario Viviente simplemente se reunía para orar a Dios.
Entonces él le recordó:
-“¡Pero no hay Dios!”
-“Para ti no hay Dios, pero para
nosotros Dios existe”.
El fiscal miró a la mujer
discapacitada frente a él, y señaló: -“Pero estás aquí ahora (entonces) ¿quién
te reemplazará?”
-“Alguien que cree en Dios”,
respondió Janina.
Al poco tiempo, informaron a la
madre de Janina que su hija estaba muerta. La causa de muerte se definió falsamente
como una “infección del hígado”; sin embargo, tiempo después se descubrió que
Janina había recibido un disparo en la cabeza.
Actualmente, en el pueblo de
Wierzboviec existe una humilde iglesia católica, y al interior, hay una foto de
Janina, donde aún le rezan y la recuerdan.
Fuente: ACI Prensa