El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, indica que “el afán de dinero, acariciar la cuenta corriente, instalarnos en una situación nos aleja de Dios, nos embota el alma; y nos aleja de los pobres y necesitados”
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Imagen referencial. Crédito: Pixabay |
En su carta
semanal, Mons. Fernández reflexiona sobre la sentencia evangélica “no
podéis servir a Dios y al dinero”, y afirma que si bien “el evangelio de
Jesucristo no es enemigo del dinero”, nos advierte que “es un peligro”.
“El dinero nos
hace tilín a todos y, si nos dejamos llevar, la avaricia se apodera de
nosotros, pudiendo dar al traste con otros grandes valores de nuestra vida”,
incide.
Al tiempo,
recuerda que “el evangelio nos invita constantemente a la pobreza voluntaria
mirando a Cristo”. Una pobreza que, lejos de esclavizar o degradar al ser
humano, “asumida con amor nos hace libres, nos va despojando más y más, nos va
haciendo parecidos a Jesucristo”.
Ejemplo de ello
han sido los santos, prosigue el Prelado, que “cuando han descubierto la
riqueza del amor de Dios, todo lo demás palidece para ellos e incluso estorba
para identificarse más con Jesucristo”.
Así sucedió con
Santa Teresa de Calcuta quien también necesitaba de los bienes terrenales para
atender a los pobres “pero nunca aceptó el dinero de las administraciones
públicas para no enturbiar su caridad”, recuerda el
Obispo.
También destaca
el testimonio de San Francisco de Asís “que se desposó con la hermana pobreza y
ha supuesto para la humanidad una estela de luz y de vida que pervive por los
siglos”.
“La pobreza
voluntaria, la que libera de todo lastre, nos acerca a los más pobres y nos
acerca a Dios”, concluye el Obispo de Córdoba.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI
Prensa