Mi cepillo nuevo
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El cepillo de
dientes que estaba usando pedía ya a gritos la jubilación, así que fui a buscar
uno nuevo. En la caja ponía claramente: “Cepillo duro”. Yo siempre uso de
dureza media. “No puede haber tanta diferencia”, me dije, “seguro que me va
fenomenal”.
Lo estrené esa
misma noche, y mis dudas tuve si aquello era para los dientes… o para cepillar
borricos. ¡¡Hasta me sangraron las encías!! A la mañana siguiente, ni te
imaginas el cuidadito que llevaba yo mientras me lavaba la boca…
De esto hace ya
una semana y, ahora, ¡¡ya me entiendo estupendamente con el cepillo!! Con un
poco de uso, se ha vuelto algo más blandito, ¡y así ya estoy cómoda!
De pronto me he
dado cuenta de que nosotros también podemos ser como ese cepillo: podemos tener
las ideas muy claras, saber exactamente lo que esa persona debe o no debe
hacer… y nadie duda duda de nuestras buenas intenciones, pero, igual que el
cepillo, al querer “limpiar” podemos hacer que el hermano termine sangrando.
Jesús tiene las
ideas muy claras, siempre apuesta por la verdad… pero, al mismo tiempo, nunca
quiere herirnos. Me impresiona mucho cuando, en la Última Cena, dice: “Muchas
cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora…” (Jn
16, 12).
Él, que es la
Verdad, ¡prefiere esperar para que podamos hacer camino! O en otras palabras,
¡apuesta por el amor, por la caridad de tener paciencia!
La clave
entonces está en hacer lo mismo que mi cepillo: ¡dejar que el roce nos haga
blanditos! ¡¡¡El roce con Cristo!!!
Al pasar ratos
con Él, a sus pies, no solo crecerás en su amistad, no solo te dará luz para
ver las situaciones desde Su perspectiva… también ablandará tu corazón para poder
adaptarte a quien tienes al lado: le ayudarás a avanzar, ¡pero sin empujarle!
Hoy el reto del
amor es cuidar tus palabras. Te invito a que hoy, en tu oración, presentes al
Señor a esa persona con la que vas a encontrarte. Pide a Cristo que te regale
verla como Él la ve, quererla de verdad, y que te regale las palabras
adecuadas. ¡Que tus conversaciones de hoy sean fuente de vida para los demás!
¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
18 septiembre
2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
