¿Verde o madura?
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En nuestra huerta
tenemos un árbol centenario que es un moral. Y en esta época del año está
completamente repleto de moras. Es tan grande que toda la parte superior suele
estar llena de pájaros que acuden a comer sus riquísimos frutos, de manera que,
cuando te acercas, al verse sorprendidos, de pronto salen todos volando.
Hace unos días,
mientras daba un paseo, vi a una hermana que estaba allí merendando bajo el
moral. Cogía moras y las iba degustando simultáneamente. Así que me entraron
ganas de hacer lo mismo. Pero, según intenté coger la primera, todo el jugo
comenzó a caerme por la mano… ¡Cómo nos pusimos!
-Pero va a ser
difícil quitarnos las manchas… -le dije, mostrando mi preocupación.
¡Y asombrosamente
es verdad! Nos cogimos unas cuantas verdes, y nos fuimos a la fuente a lavarnos
y según restregábamos las manos, las manchas salían completamente.
Después, en la
oración, me volvió a venir la imagen de aquella tarde, y el Señor me regaló
descubrir que los dos frutos son como la oración y el amor.
Cuando
apostamos por el amor, cuando optamos por el bien, cuando escuchamos los
impulsos del Señor, degustamos los frutos maduros. Pero es cierto que muchas
veces esto es un riesgo, y nos puede incluso salpicar. Pero para ello tenemos
el fruto verde, que es la oración. Es ese diálogo con Él que nos limpia, nos
renueva, y es precisamente de la oración de donde luego surgirán los nuevos
frutos maduros.
Y lo genial es
que los dos frutos provienen del mismo árbol. Nuestro “árbol”, el que se hace
alimento por nosotros, es el Señor. Todo es Gracia, tanto la oración como el
amor. Nuestra parte es que libremente queramos disfrutar de lo que Él nos
quiere regalar, tomando los frutos de Sus ramas.
Hoy el reto del
amor es acudir a la Eucaristía. La Eucaristía es ese “árbol” del que el Señor
se ofrece como alimento, dándonos todo lo necesario para vivir el día desde la
oración y el amor. Está a nuestro alcance, Cristo no está lejos, sino tan
cercano que hasta ha querido quedarse con nosotros para que siempre que
queramos podamos encontrarLe.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 agosto 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
