El Santo Padre
ha empezado su segunda jornada en Canadá celebrando la Santa Misa en el
Commonwealth Stadium ante la presencia de más de 60 mil personas
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| Ecclesia |
Tras encontrarse con las
poblaciones indígenas este lunes, el Papa Francisco ha empezado su segunda jornada del viaje en Canadá,
esta vez celebrando la Santa Misa, en la festividad de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús, en el Commonwealth Stadium de Edmonton.
Francisco ha recordado que
somos hijos de una historia que hay que custodiar, pero que también somos
artesanos de una historia que hay que construir,
precisamente desde las raíces que nos han sido legadas, desde
el fuego que se nos ha regalado y que ahora, nosotros, tenemos la
responsabilidad de avivar.
En un abarrotado estadio, junto con 60 mil personas, el Papa está viviendo otro momento muy importante de este 37º viaje apostólico en Canadá y durante la homilía, en la fiesta de los abuelos de Jesús, reflexionó sobre dos aspectos muy importantes. El primero han sido las raíces que cada individuo tiene: “El amor que recibimos cuando vinimos al mundo, los ambientes familiares en los que crecimos, forman parte de una historia única que nos ha precedido y nos ha generado [...] es un regalo que estamos llamados a custodiar”.
"Nuestros abuelos nos hicieron experimentar que somos
bienvenidos en el mundo"
“Para aceptar de verdad lo que
somos y cuánto valemos, tenemos que hacernos cargo de aquellos de quienes descendemos,
aquellos que no pensaron solo en sí mismos, sino que nos transmitieron el
tesoro de la vida. Estamos aquí gracias a nuestros padres, pero también gracias a
nuestros abuelos, que nos hicieron experimentar que somos bienvenidos en el
mundo”, dijo el Papa durante la homilía.
Francisco alabó la presencia de los abuelos en nuestras vidas: “Gracias [a ellos] recibimos una caricia de parte de la historia que nos precedió; aprendimos que la bondad, la ternura y la sabiduría son raíces firmes de la humanidad […] Gracias a ellos descubrimos una fe familiar, doméstica; sí, porque la fe se comunica esencialmente así, se comunica “en lengua materna”, se comunica a través del afecto y el estímulo, el cuidado y la cercanía”.
"¿Hablamos con nuestros mayores, nos tomamos el tiempo para escucharlos?”
El Santo Padre continuó
reflexionando sobre la figura de los abuelos: “Imprimieron en nosotros el sello
original de su forma de ser, dándonos dignidad, confianza en nosotros mismos y
en los demás. Ellos nos transmitieron algo que dentro de nosotros nunca podrá
ser borrado y, al mismo tiempo, nos han permitido ser personas únicas,
originales y libres. Precisamente de nuestros abuelos
aprendimos que el amor jamás es una imposición, nunca despoja al otro de su
libertad interior”.
Francisco lanzó unas preguntas muy claras durante la homilía en la Santa Misa celebrada en Edmonton: “¿Somos hijos y nietos que sabemos custodiar la riqueza que hemos recibido? ¿Recordamos las buenas enseñanzas que hemos heredado? ¿Hablamos con nuestros mayores, nos tomamos el tiempo para escucharlos?”.
"Es esencial cultivar las raíces"
El Sucesor de Pedro subrayó que
“en
la niebla del olvido que asalta nuestros tiempos vertiginosos, es esencial
cultivar las raíces. Así es como crece el árbol, así se
construye el futuro”.
El segundo aspecto en el que ha reflexionado el Santo Padre es sobre “la historia que hay que construir”. “Cuando nos hacemos adultos estamos también llamados a generar, a ser padres, madres y abuelos de alguien más. Así pues, viendo a la persona en que nos hemos convertido, ¿qué queremos de nosotros mismos? […] ¿qué queremos dejar en herencia a nuestra posteridad? ¿Una fe viva o al “agua de rosas”, una sociedad basada en el beneficio individual o en la fraternidad, un mundo en paz o en guerra, una creación devastada o un hogar todavía acogedor?”, se ha preguntado el Papa.
El Papa remarcó la importancia
de nuestros abuelos y mayores: “Deseaban ver un mundo más justo, más fraternal
y más solidario, y lucharon por darnos un futuro. Ahora,
nos toca a nosotros no decepcionarlos. Respaldados por ellos,
que son nuestras raíces, nos corresponde a nosotros dar fruto. Nosotros
somos las ramas que deben florecer y producir nuevas semillas en la historia”.
El Papa pide "un futuro en el que no se descarte a los mayores"
El Pontífice pidió además un
“futuro en el que no se descarte a los mayores porque funcionalmente “no son
necesarios”; un futuro que no juzgue el valor de las personas solo por lo que
producen; un
futuro que no sea indiferente hacia quienes, ya adelante con la edad, necesitan
más tiempo, escucha y atención; un futuro en el que no se
repita la historia de violencia y marginación que sufren nuestros hermanos y
hermanas indígenas”.
Por Santiago
Tedeschi Prades
Fuente: Ecclesia
