Recibe
poderosas palabras de aliento para que salgas adelante y nunca dudes del amor
de Dios
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Esta mañana me he sentado a
reflexionar en la banca de madera que tengo afuera de mi casa. He
pensado en ti y las dificultades que atraviesas. Me gustaría darte palabras de
aliento para que salgas adelante y nunca dudes del amor de Dios. Y tengas la
certeza de su compañía y cuidados. Que no estamos solos.
Hay tantas personas con problemas que
ni siquiera podemos imaginar. Sencillamente no viven, por la
angustia y los miedos. Ante esta terrible situación, Jesús nos sale al paso y
nos dice exactamente lo que debemos hacer.
“No tengas
miedo, solamente ten fe”
Marcos 5
Ahora sabes lo que has de hacer para poder salir adelante. Tener fe. Y si
te cuesta reza, como hago yo con frecuencia. Pide a Dios
que te dé la fe que te falta. Y no te preocupes, al final todo saldrá bien:
Si conociéramos las promesas que Dios
tiene para nosotros, qué diferentes serían nuestras vidas.
Andaríamos por el mundo confiados, serenos, tranquilos, con una
paz y un gozo sobrenatural.
Todas sus promesas se cumplen. Eso lo sé bien por experiencia propia. Para conocerlas te recomiendo leer la Biblia. Estoy seguro que en tu casa tendrás alguna. Ábrela un momento. Busca Isaías 43 y lee:
Ya verás. Si crees lo suficiente y tienes confianza y la fe del
tamaño de un gano diminuto de mostaza, esta promesa se cumplirá en tu vida,
igual que todas las demás promesas que estás por descubrir.
Así que ánimo, levanta esa mirada, sonríe a la vida que es maravillosa y confía en Dios.
La carta de santo Tomás Moro a su hija antes de morir
Hay ejemplos maravillosos de fe y confianza en Dios, que a mí me
estremecen el alma y me ayudan muchísimo cuando tengo dudas, o se debilita mi
confianza.
Uno en particular, me parece extraordinario. Es la carta que santo
Tomás Moro le escribió a su hija Margarita estando en la cárcel, días antes de
ser ejecutado.
Imagina el momento en que la escribió. Dentro de
poco le iban a cortar la cabeza. Podría salvarse renegando de sus principios y
su fe, pero no lo hace. Decide confiar en Dios.
“No quiero, mi
querida Margarita, desconfiar de la bondad de Dios, por más
débil y frágil que me sienta.
Más aún, si a
causa del terror y el espanto viera que estoy ya a punto de ceder, me acordaré
de san Pedro, cuando, por su poca fe, empezaba a hundirse por un solo golpe
viento, y haré lo que él hizo. Gritaré a Cristo: Señor, sálvame.
Qué gran ejemplo nos da santo Tomás Moro. Sabe
que va a morir injustamente, pues nada malo ha hecho. Y aun así, en lugar de
gritar, enfadarse o desesperar, respondió en medio del miedo, la incertidumbre,
al amor de Dios diciéndole: “Me fío de ti Señor”.
¿Te atreverías a hacer igual y confiar en el momento más oscuro?
Haz la prueba. ¡Vale la pena confiar
en Dios!
¡Dios te bendiga!
Claudio de
Castro
Fuente: Aleteia
