Sacerdote y más: la "segunda vida" en los Dolomitas del padre Eugen Runggaldier, vicario general de la diócesis de Bolzano
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| Don Eugen Runggaldier | Facebook |
Entre
acantilados y valles para salvar a senderistas y personas que se encuentran en
grandes dificultades: este delicado trabajo lo lleva a cabo un sacerdote, que
también ha elegido ser salvador. Su nombre es Don Eugen Runggaldier ,
y es el vicario general de la Diócesis de Bolzano y Bressanone. El
sacerdote es miembro de pleno derecho del Bergrettungsdienst
del Alpenverein, el equipo de salvamento en montaña del Club Alpino de
habla alemana.
En el corazón
de los Dolomitas
Este hombre de
54 años es una persona activa, su sonrisa nunca se apaga, ni cuando asume el
papel de cura ni cuando viste la chaqueta rojo-azul del equipo de salvamento,
escribe la agencia Ansa, que mantuvo con él un encuentro. El
‘delegado’ del obispo Ivo Muser siempre ha sido un apasionado de la
montaña, quizás porque nació en el corazón de los Dolomitas, en Santa Cristina
di Val Gardena.
Tres lenguas
Desde niño ha
mirado hacia arriba, no sólo hacia el cielo, sino sobre todo hacia las cumbres
Dolomitas. El sacerdote, consagrado en 1993, es muy conocido y apreciado
en el Tirol del Sur. Hablando los tres idiomas que se hablan en la
Provincia Autónoma, italiano, alemán y ladino, puede dirigirse a todas las
‘almas’ en su lengua materna.
La elección de
entrar en el rescate de montaña
“Ser sacerdote
es una vocación, pero fuera de los muros de nuestra catedral tengo otra gran
pasión”, confiesa el cura socorrista. “25 años después de mi ordenación
sacerdotal, dada también mi gran pasión por la montaña, maduró en mí el deseo
de ser miembro del servicio de rescate de montaña de Bolzano”, dice.
Don José Hurton
Antes de él ya
había un famoso sacerdote rescatista. “Es cierto –comenta–, antes que yo
el mítico Don Josef Hurton no sólo fue miembro del equipo de rescate
de montaña, sino también uno de los fundadores del tramo de Solda, el pueblo al
pie de los Ortles, donde las intervenciones en la montaña ciertamente no
faltan”.
Don Hurton, que
ahora tiene 94 años, siempre tuvo y aún tiene un perro para los
aludes. “Ser sacerdote y socorrista en la montaña es un gran compromiso,
pero esto también se aplica a todos los demás voluntarios”, explica Don
Eugen.
El rescate no
siempre tiene éxito
Desafortunadamente,
la intervención no siempre termina positivamente, como la del Colle. “Pasó
-cuenta- que durante una intervención yo también tuve que ser sacerdote,
teniendo que recuperar a una persona fallecida. Estar cerca de estas personas
y de sus familiares, hacer una oración, era importante para ellos” ( Ansa, 2 de mayo) .
Gelsomino
del Guercio
Fuente: Aleteia
