Alta tensión
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Lo sé, lo sé.
Sé perfectamente que hay que hacerlo, pero… ¡¡¡aaaay, qué mal lo paso cuando
toca podar al bonsai!!! Mi pobre ficus, que estaba tan guapo… entre poda,
defoliado (quitar las hojas)… terminó de lo más despeluchado. Cuatro ramitas
miserables que dan compasión.
Mira que he
comprobado que es muy bueno, ¡pero no imaginas cómo lo sufro! Calcula que, dos
horas después, me descubrí analizando las ramas, a ver si había nacido alguna
yema, prueba de que el pobrecito ha sobrevivido…
Evidentemente,
dos horas era muy poco tiempo… pero, dos días después, ¡han aparecido los
primeros signos de vida!
Digo “signos”
porque ni siquiera son aún yemas. A lo largo de estos años, de tanto observarle
tras las podas, ¡he aprendido a “adivinar” las yemas antes de que despunten! Un
minúsculo bulto en la corteza ¡sé que es el anuncio de una explosión de verdes,
aunque aún no vea nada de color!
Lo mismo nos
ocurre con el Señor: ¡¡nuestra mirada se va entrenando!! Al principio podemos
verle en cosas más o menos llamativas, descubrimos Su mano en la belleza de las
hojas verdes de los grandes acontecimientos… ¡¡y eso es muy bueno!!
Sin embargo, a
fuerza de buscar Su presencia, empiezas a descubrirle en tu día a día, en esas
yemas, esos pequeños detalles especiales que Él te prepara en cada jornada.
Y, si continúas
“afinando la vista”, llega un momento en que puedes descubrir la obra de
Cristo… ¡¡en lo cotidiano!! ¡En cualquier cosa, por muy normal que sea, aunque
no tenga aparentemente mucho color! Simplemente, llegas a “adivinar” que Él
está detrás de cada instante, de cada encuentro…
La gran
pregunta es… ¿y cómo entrenar la vista? Pues, como me sucedió a mí con el
bonsai: basta con abrir los ojos, ir aprendiendo a descubrir al Señor en donde
sea, aunque sean las hojas grandes… ¡¡¡y darle gracias!!!
Esa es la
clave. Ese es el auténtico entrenamiento. La acción de gracias es lo que te
permite agudizar tu visión, pues ensancha tu corazón… ¡y lo hace más sensible!
Hoy el reto del
amor es dar gracias por tres detalles que el Señor te ha preparado en este día.
Déjate sorprender, abre los ojos… ¡y disfruta! Te aseguro que el Señor no se
deja ganar en generosidad. Cada acción de gracias multiplica la bendición: si
vas atento, ¡la gratitud marcará toda tu jornada! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
29 mayo 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
