Pescado al horno
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Eso es lo que tenía
que hacer para comer. Así pues, preparé una base de patatas, cebolla… lo
coloqué todo en la bandeja del horno y puse encima el pescado. Admito que este
plato me gusta mucho, ¡y tenía una pinta espectacular! Con una enorme sonrisa,
encendí el horno y me puse a preparar el resto de la comida.
Al cabo de un
buen rato, me asomé para ver cómo iba el pescado… y casi me da un patatús:
había encendido el horno para precalentarlo, ¡¡pero después se me había
olvidado meter dentro el pescado!!
Ahí estaba,
muerto de risa, esperando en la encimera…
Menos mal que
era de los que se hacen con solo ver el calor, y llegamos a tiempo…
Esta anécdota
me ha hecho orar un montón. Porque no basta con “preparar el pescado”; para que
se pueda comer, es necesario meterlo en el horno.
De vez en
cuando, todos podemos encontrarnos con un pescado en nuestra cocina: una
situación complicada, una dificultad, historias de ayer que siguen pesando hoy…
Una cosa es clara: en crudo, no hay quien digiera eso.
Si lo
abandonamos “en la encimera”, si tratamos de mirar hacia otro lado o apostamos
por dejar que el tiempo lo arregle, el “pescado” no se va a cocinar. Sin
embargo, ahí llega la buena noticia: ¡¡tenemos un horno que está preparado para
acogerlo!!
El corazón de
Cristo está siempre encendido, siempre con calor… ¡¡y está a tu lado, en tu
cocina!! Lo único que necesita es… que le entregues el “pescado”, ¡que lo dejes
en su corazón!
Es increíble
poder poner en esa bandeja cualquier cosa, por mucho que te pese, por muy crudo
que lo veas… y experimentar que Él lo acoge. Cristo no se asusta, no te
reprocha nada, ¡ni siquiera el no haber venido antes!, sino que se alegra
porque ahora puede actuar, porque te entiende y te perdona. ¡¡Ningún pescado
está tan crudo como para no cambiar al calor de su Amor!!
Hoy el reto del
amor es… ¡¡disfrutar en la cocina!! Te invito a que le des la mano a Cristo
para vivir al máximo el menú que tendrás que preparar en este domingo: tareas,
personas… son los ingredientes que Él ha puesto a tu disposición. Disfruta y descansa
en Él, sabiendo que, si en algún momento algo se te queda crudo o despistado en
la encimera… ¡¡Cristo no tiene horario!! ¡Él está disponible para cocinarlo!
Solo tienes que entregárselo… y el milagro comenzará. ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
20 marzo 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma