En la ciudad ucraniana, conocida como “la Perla del Mar Negro”, los cantantes de su Ópera entonaron la famosa pieza de la ópera “Nabucco”
| Nina Lyashonok / NurPhoto / NurPhoto via AFP Orquesta sinfónica en Odesa, Ucrania |
La
avanzada rusa cada vez toma más territorio ucraniano. A su paso, los misiles y
bombas arrasan con lugares muy poblados como Mariupol, ciudad que el Papa
Francisco calificó como “ciudad mártir” durante el rezo del Ángelus del pasado
domingo 13 de marzo.
Junto
con la capital, Kiev, uno de los enclaves estratégicos que se prepara para
recibir el ataque ruso es la ciudad marítima de Odesa, conocida como “la Perla
del Mar Negro”. Es la tercera ciudad en importancia de Ucrania y el puerto
marítimo principal del país. Por eso, Putin la anhela, porque, de conquistarla,
arrebataría a Ucrania buena parte de su salida al mar.
Se
estima que los primeros asentamientos humanos en esa zona datan de la Edad de
Piedra, unos 30.000 años antes de Cristo. Desde entonces, han sido multitud las
civilizaciones que han habitado allí, desde los griegos o los godos o los hunos
hasta su actual población formada por cerca de un 70 por ciento de ucranianos y
un 30 de rusos y de otras nacionalidades. Es rica en diversidad étnica y
religiosa y, por su localización, siempre ha sido una ciudad cosmopolita.
Prueba
de ello es, o era, su vibrante vida cultural con ejemplos como el teatro de la
Ópera. En la calma tensa a la espera de un ataque ruso, probablemente por mar,
los cantantes de la Ópera de Odesa no se han resignado a que el silencio domine
las que eran unas calles bulliciosas. De esta forma, han entonado su himno
nacional.
Pero,
además, otra de las canciones que han interpretado estos artistas frente al
hermoso edificio de la Ópera tiene un poderoso significado y es símbolo de
resistencia. Se trata de la pieza conocida como “el coro de los esclavos” de la
ópera “Nabucco” de Giuseppe Verdi. Forma parte del tercer acto de la obra y se
titula, en realidad, “Va, pensiero”. El libreto de Nabucco narra precisamente
la historia del pueblo judío enviado al exilio por Nabucodonosor II, rey de
Babilonia, quien conquistó Jerusalén y destruyó su templo en el siglo VI antes
de Cristo.
Tras
el estreno de “Nabucco” en 1842, “el coro de los esclavos judíos” se convirtió
en un himno contra la dominación extranjera. Por eso, los cantantes de Odesa la
entonan, para recordar al mundo que su país, soberano, libre e independiente,
se enfrenta estos días a un Nabucodonosor moderno.
Ángeles Conde Mir
Fuente: Aleteia