El Informe España 2021, que publica la Universidad Pontificia Comillas, confirma el aumento de la desigualdad y la pobreza en nuestro país
Foto: Universidad Pontificia Comillas |
La investigación revela, en primer
lugar, que el 60 % de la población considera que la pandemia le está haciendo
cambiar su forma de vivir, de pensar, de cuidar la salud y de relacionarse
socialmente. También subraya que las desigualdades sociales han aumentado a
consecuencia de la pandemia.
En concreto, destaca que se la
pobreza es cada vez más intensa y que tiene un impacto mayor en mujeres y
jóvenes. «Afecta más a los niños y a los hogares monoparentales con mujeres al
frente, que son los más vulnerables», se puede leer en el informe. En este
sentido, constata que «asistimos a la erosión de los cimientos de la
integración social».
«La pobreza se intensifica, y las
personas y hogares más pobres ven agravada su situación, mientras que otros que
estaban en los umbrales de la pobreza antes de la pandemia pasan a empeorar su
situación», afirma Agustín Blanco, director de la Cátedra Martín Patino y
responsable del estudio.
El Informe España 2021 confirma
que los jóvenes y las personas desempleadas son los dos grupos
especialmente perjudicados durante la pandemia y los que registran niveles más
bajos de bienestar. Estos se sienten en general excluidos de la sociedad y
presentan mayor riesgo de sufrir depresión.
Además, señala que la tasa de
abandono temprano de la educación y formación sigue siendo muy elevada en 2020
(20,2 % entre los hombres y 11,6 % entre las mujeres) y que el cierre de los
centros educativos por la pandemia ha sido negativo para los jóvenes.
En materia sanitaria, el texto pone
de relieve la necesidad de refundar la atención primaria, prestar mayor
atención a nuevas profesiones y al papel de la enfermería, desarrollar la
especialidad de medicina preventiva y salud pública y, sobre todo, impulsar la
formación continua, poner fin a la temporalidad de los profesionales sanitarios
y su consiguiente precariedad laboral.
El cuidado de los mayores
Otro de los colectivos que más ha
sufrido en los últimos años es el de las personas mayores, pues la COVID-19 «ha
visibilizado importantes carencias en el actual sistema de cuidados y muy
especialmente en las residencias». Carencias que tienen que ver con la atención
de las personas con dependencia y con la precariedad de los profesionales del
cuidado, mujeres migrantes en su mayoría.
Así, el informe considera que es una
necesidad «avanzar en la paulatina reconversión de las residencias
tradicionales en unidades de convivencia, habitadas por pequeños grupos de
personas con profesionales estables y una vida cotidiana normalizada y con
sentido para ellas».
El informe incide en la necesidad de avanzar en la paulatina reconversión de las residencias tradicionales en unidades de convivencia, habitadas por grupos pequeños de personas con profesionales estables y una vida cotidiana normalizada y con sentido para ellas. Todo ello en un entorno hogareño facilitador de la generación de un clima familiar, cálido y de preservación de sus capacidades.
Fuente: Alfa y Omega