Dolor del Papa ante la situación de migrantes expuestos a peligros muy graves, como los que murieron recientemente en el Canal de la Mancha, los que están en la frontera de Bielorrusia, y los que se han ahogado en el Mediterráneo
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El Papa, en sus
saludos, dijo que ayer, tuvo un encuentro con miembros de asociaciones y grupos
de migrantes y de personas que, “con espíritu de fraternidad, comparten su
camino”, y que este mediodía, estaban en la plaza. De allí partió su reflexión:
“Pensemos en cuántos migrantes están expuestos, incluso en estos días, a
peligros muy graves, y cuántos pierden la vida en nuestras fronteras”.
“Me duele la
noticia de la situación en la que se encuentran tantos de ellos: de los que
murieron en el Canal de la Mancha; de los que están en las fronteras de
Bielorrusia, muchos de los cuales son niños; de los que se ahogan en el
Mediterráneo”.
El Papa expresó
su dolor también por los migrantes que son repatriados al norte de África,
“capturados por los traficantes, que los convierten en esclavos: venden a las
mujeres, torturan a los hombres... De los que, también esta semana, han
intentado cruzar el Mediterráneo buscando una tierra de bienestar y encontraron
allí, en cambio, una tumba; y de tantos otros”.
La oración del
Papa por los migrantes
A los
migrantes que se encuentran en estas situaciones de crisis, el Pontífice les aseguró
su oración y su corazón: sepan, dijo, que estoy cerca de ustedes.
Rezar y obrar.
Dio también las gracias a todas las instituciones, tanto de la Iglesia Católica
como de otros lugares, especialmente a las agencias nacionales de Cáritas y a
todos los que se comprometen a aliviar su sufrimiento.
Renovó su más
sincero llamamiento a quienes pueden contribuir a resolver estos problemas,
especialmente a las autoridades civiles y militares, para que el entendimiento
y el diálogo se impongan finalmente a cualquier tipo de instrumentalización y
orienten sus voluntades y esfuerzos hacia soluciones que respeten la humanidad
de estas personas.
Y pensando en los migrantes, en su sufrimiento, solicitó a toda la plaza, a cada uno de los fieles presentes un minuto de silencio, rezando por ellos.
Poe último sus
saludos a los peregrinos venidos de Italia y de diferentes países. Saludó a las
familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones. En particular, saludó
a los fieles de Timor Oriental, de Polonia y de Lisboa.
Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano
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