El P. José María Pérez Chaves, sacerdote del Arzobispado Castrense de España, dio recientemente un valioso consejo para mantener al demonio alejado de casa, usando algo que el maligno “odia”
| Aciprensa |
A través de
Twitter, el P. Pérez Chaves dijo como “consejo”: “santiguaos frecuentemente con
agua bendita y asperjadla de vez en cuando en vuestra casa”.
“El demonio la
odia, y os dejará tranquilos”, aseguró.
El sacerdote
español precisó que "no me las quiero dar de santo ni nada por el estilo,
pero puedo aseguraros que yo he percibido la presencia cercana del demonio, y
la he ahuyentado mediante la oración y la aspersión de agua bendita".
"El alma
que está en gracia y que recurre frecuentemente a la oración y a los
sacramentos no debe temer a Satanás, porque es una luz que eclipsa su
poder", subrayó.
El
P. Pérez Chaves alentó también a cumplir "los mandamientos, rezad, id
a misa, confesaos, comulgad y recurrid al agua bendita, y el diablo huirá de
vosotros. Sois soldados de Cristo y necesitáis ejercitaros contra el enemigo
todos los días, porque nunca sabéis cuándo os va a atacar. ¡Ánimo!".
Ante la
consulta de un usuario sobre cómo conseguir agua bendita, el sacerdote español
le dijo que "pidiéndole a un sacerdote que la bendiga".
En su obra
Summa Daemoniaca, disponible
gratis para los lectores de ACI Prensa, el famoso teólogo José Antonio
Fortea explica que “un demonio es un ser espiritual de naturaleza angélica
condenado eternamente”.
“No tiene
cuerpo, no existe en su ser ningún tipo de materia sutil, ni nada semejante a
la materia, sino que se trata de una existencia de carácter íntegramente
espiritual”.
Al reflexionar
sobre por qué el agua bendita “tiene una influencia en atormentar y expulsar
demonios”, el P. Fortea, que durante muchos años ejerció el ministerio del
exorcismo, dijo que se debe a que “la Iglesia ha unido a esa materia un poder
espiritual al bendecirla”.
“Es decir, que
la Iglesia con el poder que ha recibido de Cristo puede unir un efecto
espiritual a un objeto”, indicó.
Durante un exorcismo, señaló, un demonio admitió que el sufrimiento que le causaba el agua bendita se debía a que “el agua era símbolo de pureza y limpieza”.
Por David Ramos
Fuente: ACI Prensa