“La Virgen con ricitos"
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Este año, como
tuvimos elecciones y renovación de cargos y servicios en la comunidad, en el
oficio de sacristana entró una hermana joven, sor María Israel. Ella, con el
don que Dios le ha dado para desempeñar este trabajo, y junto con otra hermana,
más experimentada, se ha puesto “manos a la obra” en esta tarea tan bonita... Y
estos días nos ha sorprendido con su creatividad, que no para en poner las
flores que adornan el sagrario, el altar y toda la iglesia, y muchos otros
detalles...
En la primera
semana de octubre, les toca vestir a la Virgen, porque el primer domingo, la
Cofradía del Rosario celebra su fiesta y hay procesión por las calles de Lerma,
con toda la gente que quiera honrarla, rezando el rosario...
Hasta que se
saca la Virgen a la iglesia, permanece en el claustro contiguo, ya vestida.
El otro día,
pasé delante de ella y había poca luz. Y “me pareció claramente” que, el
flequillo de la peluca de la Virgen estaba todo él rizado, como lo llevan
algunas jóvenes. Y me dije de inmediato: “¡Claro, con esta sacristana joven, ha
puesto su toque personal hasta en la peluca de la Virgen y me parece bien!...”
Así lo dejé,
pero ya de día, al mirar a la Virgen, vi que me he equivocado: ¡Nada de
ricitos, tan sólo eran los picos de oro del tocado que lleva la Virgen sobre la
cabeza y a mí me pareció que el pelo estaba ensortijado!...
Esta anécdota
que es inocente y no pasa de ser eso, una anécdota, me ha servido en la oración
para escuchar en ella al Señor que quería decirme algo muy concreto:
Primero: Muchas
veces “vemos claro” algo y sobre ello hacemos todo un montaje de pensamientos.
Damos por seguro que lo que vemos es “la verdad”… Y segundo: sobre ella,
hacemos un juicio de valor: que si es algo bueno lo que vi, lo hago positivo;
pero si vi algo malo, el juicio es negativo: “Esta hermana, se ha dedicado a
cambiar nuestras costumbres”, etc… Y tercero: del juicio, paso a la acción: “Le
voy a decir que… eso no está bien”, etc...
¡Dios mío, y,
de todo esto, no existe nada, tan solo en mi imaginación!... ¡Por algo llamó
Santa Teresa a esta “la loca de la casa”! Y es que, nos trae y nos lleva a su
antojo, y yo me identifico con ella...
Y el Señor me
decía: “De lo que veas, desconfía mucho, a no ser por el testimonio de dos o
tres personas”, pues “la mente humana, se equivoca muchas veces”... Solo Dios,
es capaz de ver las cosas en su realidad y verdad y, al final, su juicio
siempre es con misericordia y perdón, si ha habido una falta real...
Hoy el reto del
amor es suspender mi juicio y tener a raya mi imaginación, siendo siempre la
disculpa y la bondad la que guíe mi vida de relaciones con los hermanos…
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente: Dominicas
de Lerma