La medida del miedo
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy SIón nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba haciendo
un peluche-llavero. Solo me quedaba cerrar el orificio por donde había metido
el relleno.
Lo que más
rabia me da en ese proceso es quedarme sin hilo a la mitad. Así que, para
evitarlo, cogí una hebra larguísima… de esas de las que hacen que sor Puri se
lleve las manos a la cabeza y murmure que “una costurera de bien no trabaja de
esas maneras”… ¡pero es que no quería arriesgarme!
Así empecé. Sin
embargo, hubo un detalle que no calculaba: a medida que cosía, el hilo se iba
enroscando y, como era tan largo, ¡comenzó a enredarse!
Total, que, por
haber cogido una hebra tan larga, tuve que coser a velocidad de tortuga. Ciertamente,
“hay atajos que conducen a caminos aún mas largos”…
Orándolo, me he
dado cuenta de que mi problema fue el miedo: miedo a quedarme sin hilo. Y, por
miedo, cogí una hebra que solo me dio problemas.
¡Cuántas veces
el miedo se convierte en compañero de camino sin que le invitemos! Y, por
miedo, podemos tomar “hilos demasiado largos”, como es vivir en tensión, o
moverte desde la desconfianza, o esa presión que te lleva a estar irritable… No
son más que máscaras del miedo, ¡que nos hacen avanzar despacio y pueden
llevarnos a un enredo considerable!
Lo mejor es que
Cristo sabe que esa reacción es normal, ¡es algo que nos pasa! Por eso Él no se
asusta de ello, sino que no se cansa de repetirnos: “No tengáis miedo”… ¡¡hasta
más de 365 veces en la Biblia!! Hay para cada día del año…
Solo la
confianza nos lleva a vivir relajados, disfrutando, sabiendo que es Otro el que
nos regala el hilo que necesitamos. Si todo depende de nosotros, de nuestros
recursos… ¡¡intentaremos coger la hebra más grande para que no nos falte!!
Pero, de la mano de Cristo, sabemos que, el que viste a los lirios del campo,
¡cuida nuestras puntadas!
Hoy el reto del
amor es coser sin miedo. Para ello, te invito a que, en tu oración, entregues a
Cristo tu jornada. Hoy vive sabiendo que Él está al mando, que no trabajas en
solitario, ¡sino que sois un equipo! Y, entre dos, ¡todo se vive mucho mejor!
¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente:
Dominicas de Lerma
