Él sigue ahí
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy
Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Siempre que cuido una zona
de jardín me gusta que haya algo que recuerde a María o al Señor. Así, en una
zona, pinté un mural con el icono del buen Pastor y en otra, con madera,
construí una pequeña ermita para la Virgen de Fátima…
Bien, ayer me dispuse a
limpiar la nueva zona invadida por una enredadera enorme, con la pena de no
tener una Virgen a la que “cuidar” poniendo flores y plantas. Empecé a tirar,
cortar, podar… era interminable, no conseguía encontrar el comienzo de tanto
enredo. Justo en ese momento pasó sor Carmen y me dijo:
-En ese tronco hay una
imagen de una Virgen.
¡Parecía que había
descubierto lo que necesitaba, lo que buscaba! Aunque me parecía imposible que
allí hubiese una imagen, me fíe; aparté las ramas y ¡ahí estaba! Una imagen de
piedra escondida entre las ramas. Fue un auténtico regalo y todas mis fuerzas
desde ese momento se volcaron en despejar la imagen. Ya no era un bosque, todo
era diferente.
Una indicación (“en ese
tronco hay una imagen de una Virgen”) fue suficiente para que dentro de mí
brotase la Esperanza, para que levantase la mirada, moviese las ramas, cortase
lo enredado y me alegrase en el encuentro. Aún siguen las ramas ahí, hay mucho
que limpiar, pero mi mirada ha cambiado.
¿Cómo está tu jardín? ¿Qué
te enreda? ¿Qué te preocupa? A veces es difícil encontrar el comienzo de un
enfado, de una situación complicada; no sabemos por dónde cortar o arrancar.
Levanta la mirada; ahí, en tu problema, está Cristo acompañándote, pero no una
imagen… es Él.
Queremos cortar las ramas
solos, pero lo único necesario es apartarlas un poco, desviar nuestra mirada
del problema a Cristo y descubrir que está ahí; y en Él encontrarás la paz que
necesita tu corazón y la fortaleza que necesitas para levantarte y seguir
caminando.
¿Dónde está Cristo? A
veces pensamos que está en la solución, esperando al final de cada dificultad,
pero Él está en tu jardín, en medio de la enredadera, contigo, búscale, mírale,
alégrate por el encuentro, deja que te llene de Paz, Esperanza y pídele ojos
para verle actuar.
¡Qué diferente se ve y se
vive con Cristo en el jardín!
Hoy el reto del amor es
que descubras a Cristo en tu jardín. Entra en una iglesia, mueve tus ramas y
simplemente déjate abrazar, deja que Él cargue con lo que te pesa, descansa en
Él. Tu jardín cobrará un nuevo sentido, no estás solo.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
Fuente: Dominicas de Lerma
