Este tiempo de verano es un momento propicio para que congregaciones, institutos de vida consagrada y seminarios diocesanos organicen encuentros, candidatados, convivencias… de discernimiento vocacional.
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| Un grupo de novicias de Iesu Communio |
Este mandato de
Jesús, como el resto de su mensaje, jamás ha pasado de actualidad. Un vistazo a la
prensa es una provocación o una invitación para encontrar hombres y mujeres
dispuestos a dar toda la vida para llevar a Cristo a todas partes. La Iglesia
es consciente de ello, y siguiendo el mandato de Jesús no cesa de orar por las
vocaciones. Es difícil encontrar una página web de una diócesis, congregación o
institución católica que no pida o haga alguna referencia a ellas.
¿Cómo puede surgir una vocación?
Un
ejemplo de ello es el P. José Luis Martínez, el cual desde la web medium.com se pregunta “¿Cómo puede surgir una vocación?”,
y él mismo responde que estas “nacen
de la iniciativa de Dios. Es Él quien elige al hombre o la mujer para que le
siga en la realidad en donde vive. Desde niños, desde joven adolescente, en la
edad adulta”. Se trata por tanto de una “iniciativa que parte de Dios
independientemente de la diversidad de formas de ser. Pero Dios se da a conocer
mediante hechos concretos como medios. Para unos puede ser el ejemplo de un
Padre. El ejemplo de entrega de una consagrada, la entrega de su párroco. El
hombre se pregunta siempre por qué y qué es lo que tiene ese Padre o esa
consagrada que le llama la atención”.
¿Oración o testimonio?
Los claretianos
de la provincia de Santiago se preguntan “¿por qué orar por las
vocaciones? ¿No es más
eficaz el testimonio? ¿Y no sería mejor emplear ese tiempo en trabajar más decididamente
por su animación y mantenimiento?”. En un mundo en el que todo sucede
veloz, en el que hay tanta oferta e información, los misioneros claretianos
responden que “una cosa no quita la otra. A la vez que las tareas de la
animación vocacional, antes, durante y después de ese trabajo es necesaria la
oración”.
Y
para ello señalan dos motivos. Por un lado hay que saber que “las vocaciones son un regalo de
Dios. Por eso hay que pedirlas. En actitud de espera y de confianza, como los
apóstoles y María en el Cenáculo. Y al ‘pedir’, nos hacemos conscientes de que
no somos nosotros los que ‘producimos’ las vocaciones: deben venir de Dios.
Y junto a la petición, el agradecimiento. También para perseverar en la propia
vocación, que es imposible sin la fuerza de Dios”. Y por otro lado porque “la
oración es imprescindible para acoger la llamada de Dios. Porque la llamada de Dios sólo puede
escucharse, avivarse y reforzarse en el encuentro amoroso con el Señor por
medio de la oración. El secreto de la vocación está en la relación con
Dios. El resto de elementos tienen su importancia, pero sin esa relación no
podrá haber una auténtica vocación cristiana, tanto en su inicio como en su
desarrollo. La Iglesia no
necesita gestores o especialistas, sino hombres y mujeres de Dios, que
desde su donación completa al Señor sean sus testigos en el mundo”.
Pero, ¿cómo orar?
No
falta el que objeta sobre la importancia de la oración en la promoción
vocacional como si con él no fuera el tema, desentendiéndose de una visión
eclesial, incluso en no pocas ocasiones desdeñándola. Sin embargo, es el propio
Cristo quien nos enseña a orar y quien nos pide que oremos. La diócesis de Brooklyn apunta
que “Jesús dedicaba parte del día en oración para así poder ejercer su
ministerio con efectividad. Tomó su ministerio con efecto porque dedicaba
tiempo a la oración. Dios le hablaba a través de Su oración y lo guiaba en
el camino de la vida”.
“Con
frecuencia tenemos el deseo de servir a Dios y a los demás, pero no sabemos por
dónde empezar”, explica la web de la diócesis norteamericana. “Es la
consolidación y la oración de todos nosotros la que sostiene y suscita las
vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada”. Podemos fomentar las vocaciones por medio de nuestro compromiso
a hacer oración uniéndonos a grupos parroquiales u otras organizaciones “en
donde no solo se ora por un crecimiento en las vocaciones sacerdotales, vida
consagrada y por quienes necesitan discernimiento; sino también por la
santificación de quienes ya fueron ordenados e hicieron su profesión de fe”. A
modo de ejemplo los miembros de la "Sociedad de Oración por las
Vocaciones" de la diócesis de Brooklyn ofrecen diariamente una oración por
el “crecimiento de vocaciones sacerdotales y en la vida consagrada”; también
diariamente una oración “para que Dios derrame Su Gracia sobre los sacerdotes y
religiosos que sirven a la Diócesis”; semanalmente rezan un rosario “para un
incremento a las vocaciones en nuestra Diócesis, por perseverancia en su formación
al sacerdocio para los seminaristas y para los hombres y mujeres en formación
dentro de las comunidades religiosas”; asisten a misa una vez al mes por las
mismas intenciones; y ofrecen cualquier sufrimiento que padezca como ofrenda
por un crecimiento de vocaciones.
Oración individual o en grupo
La diócesis de Sevilla tiene formados más
de 60 grupos en los que hay una media de 15 o 20 personas, “aunque también hay
excepciones tan notorias como la de la Hermandad de la Amargura de Constantina,
que cuenta con 1000 personas”, explica el seminarista Pablo Bernal, coordinador
de la red. Entre ellos hay
agrupaciones parroquiales, grupos de oración de madres, monasterios o
hermandades, y “además contamos con un grupo de oración francés en Lyon y otro
de una pastoral hispana en California”. Sus miembros reciben mensualmente
una oración que puede estar redactada por un seminarista, extraída de algún
santo o de la propia Escritura. Y, tal como explica Bernal, “las personas que
lo desean acceden a la página web y rezan la oración que está publicada. Si
bien desde el Seminario se anima a que los orantes se suscriban al envío
mensual vía correo electrónico de las plegarias”.
Necesidades pastorales
Las hermanas hospitalarias tienen el
necesario y muy actual carisma de “la acogida, asistencia y cuidado especializado y preferente a
las personas con enfermedad mental, discapacidad psíquica y física y otras
enfermedades, teniendo en cuenta las necesidades y urgencias de cada tiempo y
lugar, con preferencia por los más pobres y olvidados”. Y ellas también
animan a todos a la oración por las vocaciones. Desde su propia web ofrecen una
semana de oración por las vocaciones, pues “con la alegría de reconocer que
hemos recibido el don de la vocación, lo vivimos con gozo y deseamos que otras
y otros lo compartan, sintiéndonos comprometidas en esta tarea de despertar y
consolidar vocaciones, nos unimos en oración para que el Señor nos regale
nuevos operarios en la viña de la Hospitalidad”.
En
esa llamada a la oración no fallan instituciones que podríamos considerar
fundamentales para el cumplimiento de la misión evangelizadora y activa de la
Iglesia como Ayuda a la Iglesia Necesitada. Desde su
página nos recuerdan que “cada
día en todo el mundo, más de 660.000 mujeres dan su vida a Dios, en la oración
y la entrega a los demás. Muchas de estas religiosas además están fuera de
sus países, movidas por la vocación a la que han sido llamadas, o en lugares
donde los conflictos armados y la pobreza han lacerado las vidas de millones de
personas. Son una presencia callada, pero que sostiene la esperanza y llevan el
amor de Dios allí donde más se necesita”, por eso, piden que “sostengámoslas
también nosotros a ellas con oración”.
Webs vocacionales
El
inmenso mundo de internet ofrece diferentes y variadas propuestas en las que
los jóvenes y los no tan jóvenes pueden también encontrar respuestas a sus
inquietudes de carácter vocacional. Dos ejemplos de ello son la página mivocacion.es, de la
diócesis de Ávila, en España, la cual aporta recursos, oración, música y
otros contenidos para ayuda al discernimiento; y la web vocacion.org,
que dirige el sacerdote Miguel Segura, que atiende personalmente a cuantos
acuden a él y tiene una amplia sección de preguntas y respuestas sobre temas
vocacionales para quien está interesado.
Pero… ¿qué rezar?
Una
buena ayuda la ofrece la diócesis católica de Arlington, en
Virginia, la cual invita a sus diocesanos a unirse al “al medio millón de católicos en las 74 parroquias y misiones de
la Diócesis en oración por las vocaciones en nuestras familias, para
nuestras familias”. En su web hay
un apartado dedicado a las vocaciones en el que se ofrecen en español oraciones
para comunidades parroquiales, asociaciones o para el uso individual. Están enfocadas a descubrir la vocación
a la que cada católico está llamado: la vocación sacerdotal, a la vida
consagrada o al matrimonio. Algunos de sus títulos son “Oración diaria para
descubrir mi vocación”, “Oración de un esposo y esposa”, “Oración de las
vocaciones para los padres”, “Oración de una madre por los sacerdotes” y
“Rezando con las escrituras”, entre otros temas.
Fernando de Navascués
Fuente: ReL
