El Papa Francisco ofreció este sábado una breve reflexión en el día en que la Iglesia celebra la fiesta del Inmaculado Corazón de María.
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| Papa Francisco. Crédito: Daniel Ibáñez (ACI Prensa) Corazón Inmaculado de María (dominio público) |
Al día siguiente de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia
celebra la Fiesta del Inmaculado Corazón de María con la finalidad de
manifestar que estos dos corazones son inseparables y que María siempre lleva a
Jesús.
Esta celebración fue establecida por el Papa Pío XII en 1944 para
que por medio de la intercesión de María se obtenga "la paz entre las
naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la
pureza y la práctica de las virtudes".
San Juan Pablo II declaró que esta festividad en honor a la Madre
de Dios es obligatoria y no opcional. Es decir, que debe realizarse en todo el
mundo católico.
María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala su Inmaculado Corazón.
Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su
pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del
dolor-alegría.
La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y
misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su
Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo
y la eternidad...
