El truco del
chef
Hace unos días
fue el cumple de una hermana, así que quise hacerle una tarta muy especial:
¡una completamente nueva!
Evidentemente,
en la receta te lo pintaban sencillísimo. Lo primero era hacer la gelatina de
fresa. Claro... decirlo es muy fácil. La cuestión es hacerlo. Nunca logro
desmoldar la gelatina de una pieza. Y esa era la clave de la tarta.
Cogí un molde
especial, en el que me habían asegurado que la gelatina se desmolda sin
problemas.
Y ahí estaba mi
tarta. Perfectamente pegada al molde.
Golpecitos
suaves... Golpes contundentes... La agité... ¡¡¡Aaaahhhh!! Nada, a las bravas:
cogí una cuchara y empecé a aplastar los bordes.
Justo en ese
momento recordé que alguien me había comentado hace mucho tiempo que, “para
desmoldar la gelatina, solo hay que mojar el molde con agua tibia”...
Como un rayo
fui al grifo, puse el molde de lado bajo el chorro y... ¡plof! ¡¡La gelatina
saltó al instante!! (tanto, que casi acaba en el suelo... Menos mal que me dio
tiempo a frenarla...).
Lo que había
sudado, ¡y qué fácil era en realidad! Tan simple como ponerla bajo el agua...
Esta anécdota
me ha hecho orar muchísimo. ¡¡Porque hay que ver por cuántas cosas “sudamos”!!
A lo largo del
día, nos enfrentamos con pequeños y grandes desafíos, problemas, roces... Es
muy fácil agobiarse, preocuparse... pero por eso Cristo nos dice: “Venid a mí,
todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”.
Y,
curiosamente, ¡¡también dice que Él es “el agua viva”!! Tal vez, en vez de
pelear por “despegar nuestra tarta”, la clave sea “ponerla a remojo”.
¿Y cómo se hace
eso? ¡Orando!
Cristo está
deseando que le compartas todo lo que llevas en tu corazón, lo que te pesa, lo
que te preocupa, lo que te alegra, ¡quiere que le dejes empaparlo todo de Su
presencia! La oración debe ser nuestra primera reacción y no nuestro último
recurso: ¿por qué vivir las cosas en solitario, cuando puedes vivirlas con Él?
Lo que llevamos
en solitario es lo que nos pesa. A un santo le preguntaron: ¿Cómo puedo saber
si algo se lo he confiado al Señor? “Muy fácil”, dijo, “Aquello por lo que no
rezas, es lo que llevas en tus fuerzas”.
Hoy el reto del
amor es “poner a remojo tu molde”. ¿Qué es lo que se te ha pegado en tu
interior? Si hay algo que te pesa, recuerda que, el que sostiene el Universo en
la palma de Su mano, puede llevar lo que cargas en tu corazón... ¡solo hay que
entregárselo! Y, suavemente... ¡Él actuará! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
