Marcando el paso
Últimamente,
cuando camino, voy haciendo un ruido extraño. A cada paso suena “crash...
crash... crash...”
¡¡Resulta que
se me está estropeando el zapato!!
Se trata de
unos zapatos que me gustan muchísimo, pues son súper cómodos y, además, muy
calentitos. Pero otra de sus ventajas se ha convertido ahora en problema: ¡se
me está estropeando el velcro!
Lo del sonidito
continuo podría soportarlo. Lo que no aguanto es ir cual Cenicienta del siglo
XXI: ¡¡perdiendo el zapato!!
Notar el zapato
“flojo” me da muchísima inseguridad. Sobre todo cuando voy con prisa. Yo
quisiera seguir mi ritmo e ignorar al zapato... ¡pero es que no puedo! Por más
rabia que me dé, no me queda otro remedio que parar y abrocharlo... ¡hasta que
se vuelve a soltar!
Contándoselo al
Señor, de pronto he descubierto que Él... ¡me estaba contando una parábola!
Todos
comenzamos el día con “nuestro ritmo”: cosas que hacer, tareas pendientes... y
más o menos prisa. Pero, a lo largo de la jornada, nos vamos encontrando con
personas y situaciones, y algunas pueden ir “aflojando” el velcro del corazón,
¡haciendo que camine inseguro!
Mi tentación en
ese momento es continuar como si nada, tratar de seguir el ritmo... pero, como
con el zapato suelto, ¡lleva más esfuerzo y es más peligroso!
Es en esos
momentos cuando Cristo nos invita a frenar, a inclinarnos no hacia nuestro
zapato, sino hacia Él y hacia nuestro corazón. Cristo cuenta con que es fácil
que perdamos la paz. ¡Por eso, cada vez que se aparece a los discípulos, su
deseo es “la paz esté con vosotros”! ¡Bien sabe que necesitamos que nos dé
continuamente su paz!
Y, al parar con
Él, puedes descubrir qué velcro se ha aflojado, ponerlo en Sus manos, ¡y
continuar tu marcha de otra manera!
Hoy el reto del
amor es caminar con el velcro bien ajustado. Te invito a que, antes de empezar
la jornada, pongas en manos de Cristo tu agenda, lo que has planeado para este
día. Pídele poder vivir cada momento con Él y, si pierdes la paz... ¡detente
unos instantes con Cristo! Él camina a tu lado, ¡y está dispuesto a abrochar
tus velcros todas las veces que haga falta! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
