"Dios y el mundo que vendrá", el libro-entrevista del Papa Francisco en conversación con Domenico Agasso (Edizioni Piemme-LEV)
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| Antoine Mekary | ALETEIA |
El papa Francisco lamentó
que la crisis asociada a la actual pandemia recae especialmente sobre los
hombros de las mujeres. Además de agudizar las desigualdades estructurales.
«Las
mujeres necesitan urgentemente que se les ayude en la gestión de sus hijos y
que no se les discrimine en cuanto a salario y trabajo o que pierdan su trabajo
por ser mujeres».
«Dios
y el mundo que vendrá», es el título del libro-entrevista del papa
Francisco en conversación con el vaticanista de La Stampa Domenico Agasso
(Edizioni Piemme-LEV), que llega el martes, 16 de marzo, a las librerías
italianas.
En un extracto, publicado en Vatican
News, el Pontífice afirmó que la presencia de la mujer «es preciosa
en el centro de los procesos de renovación social, política, laboral e
institucional».
«Si somos capaces de ponerlas en estas condiciones positivas,
podrán contribuir decisivamente a la reconstrucción de la economía y de las
sociedades venideras, porque las mujeres embellecen el mundo y
hacen que los contextos sean más inclusivos.
No podemos pasar por alto que el renacimiento de la humanidad comenzó con la
mujer. De la Virgen María nació la salvación, por eso no
hay salvación sin la mujer. Si tenemos el futuro en el corazón, si deseamos un
mañana floreciente, es necesario dar el espacio adecuado a la mujer».
Desigualdades estructurales
La pandemia del COVID-19, ha subrayado la dependencia que la
sociedad tiene de las mujeres, tanto en primera línea como en el hogar, al
tiempo que ha puesto de manifiesto las desigualdades estructurales en todos los
ámbitos, ya sea el económico, el sanitario, o la seguridad y la protección
social.
Entretanto, el Papa invita a construir «un nuevo orden mundial
basado en la solidaridad, estudiando métodos innovadores para erradicar el
acoso, la pobreza y la corrupción, todos juntos, cada uno por su parte, sin
delegar ni desresponsabilizarnos, podremos sanar las injusticias».
Y exhorta a «trabajar para
proporcionar asistencia médica a todos. Así, practicando y demostrando la
cohesión, podremos levantarnos de nuevo».
Cizaña planetaria
Francisco dijo que ya no es «soportable que sigamos fabricando y
traficando con armas, gastando enormes cantidades de capital que deberían
utilizarse para curar a la gente, para salvar vidas».
«Ya no es posible fingir que no se ha instalado un círculo
dramáticamente vicioso entre la violencia armada, la pobreza y la explotación
insensata e indiferente del medio ambiente.
Es un ciclo que impide la
reconciliación, alimenta las violaciones de los derechos humanos y obstaculiza
el desarrollo sostenible. Lo que se necesita contra esta
cizaña planetaria que está cortando de raíz el futuro de la humanidad es una acción
política basada en la concordia internacional.
Fraternalmente unidos, los seres humanos son capaces de
enfrentarse a las amenazas comunes, sin recriminaciones mutuas
contraproducentes, explotación de los problemas, nacionalismo miope, propaganda
de cierre, aislacionismo y otras formas de egoísmo político», abundó en su
respuesta a la pregunta del periodista italiano Agasso.
El ‘programa’ para las familias: jugar con los propios hijos
«El tiempo de juego con tus hijos es el mejor que puedes tener.
Conozco una familia que ha creado un elemento «institucional» en el hogar: «El
programa». Todos los sábados o domingos, papá y mamá sacan una hoja de papel y,
con los niños, acuerdan y anotan todas las citas de juego entre niños y padres
de la semana siguiente, y luego las cuelgan en el pequeño tablero de la cocina.
Los ojos de los niños brillan de satisfacción cuando escriben» el programa»,
que se ha convertido en un ritual.
Esta madre y este padre cultivan educación. Esto es lo que les
dije: » Sembrar la educación». Jugando con su padre y su madre, el niño aprende
a llevarse bien con la gente, aprende la existencia de reglas y la necesidad de
respetarlas, adquiere la confianza en sí mismo que le ayudará cuando se lance
al mundo exterior.
Al mismo tiempo, los hijos ayudan a sus padres, sobre todo, en dos
cosas: dar más valor al tiempo de la vida; y permanecer humildes. Para ellos,
lo primero son papá y mamá, lo demás viene después: trabajo, viajes, éxitos y
preocupaciones. Y esto les protege de las tentaciones del narcisismo y del ego
desmedido, en las que corren el riesgo de caer cada día.».
Ary Waldir Ramos Díaz
Fuente: Aleteia
