El monasterio navarro de San Salvador de Leyre es uno de los más antiguos de España y es conocido en la zona por realizar la liturgia en gregoriano
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| Comunidad Benedictina de Leyre |
Habitado por una copiosa comunidad de monjes –en la actualidad hay 22,
procedentes de toda España, y tres jóvenes que están haciendo la experiencia–,
Leyre es uno de los monasterios en uso más antiguos de España. «San Eulogio pasó
por aquí en el año 848. Era el prócer intelectual de la Iglesia mozárabe, y se
encontró con una comunidad de santos varones y una biblioteca que le llamó la
atención», explica orgulloso el abad, el padre Juan Manuel Apesteguía.
Este dato se conoce porque el propio santo escribió una carta a
Wilesindo, entonces obispo de Pamplona, donde le cuenta cómo se detuvo unos
días en dicho monasterio, «donde conocí varones muy señalados en el temor de
Dios». Además, en el Apologeticum Sanctorum Martyrum del propio san
Eulogio, añade que «la curiosidad de saber hízome registrar todos los libros
allí conservados. De improviso cayeron mis ojos en las páginas de un opúsculo
sin nombre de autor, que contenía la siguiente historia acerca del nefando
profeta: “Nació el heresiarca Mahoma…”». Y sigue después una amplia referencia.
Esto confirma que aquel hombre, avezado en la dialéctica con los
musulmanes, «encontró en Leyre un libro sobre Mahoma que no conocía, y que le
sirvió para argumentar poderosamente en una de sus obras apologéticas», explica
el abad. «Ser monje en esta casa es ser miembro de una cadena de hombres que
llevan más de 1.000 años alabando al Señor», añade orgulloso.
Desde aquella visita del santo cordobés, el monasterio ha pasado por
muchos avatares. La desamortización del siglo XIX resultó una prueba difícil,
pues obligó a los monjes a abandonar su monasterio en 1836. Tras más de un
siglo de ruina, en 1954 una nueva comunidad de monjes benedictinos reanudó la
vida en San Salvador de Leyre, restaurado por la Diputación Foral de Navarra
–de la que por cierto, muchos monjes fueron presidentes a lo largo de la
historia–. El monasterio no solo fue cuna de sabiduría y oración, sino que
estuvo vinculado a los orígenes de Navarra y a sus primeros reyes. De hecho,
otras de las funciones que ha desempeñado ha sido la de panteón real. En él descansan
los restos de los primeros reyes y reinas de Navarra, y es otro de los reclamos
para visitantes.
En la actualidad, los monjes viven gracias a la hospedería monástica
que tienen en el interior, dedicada a experiencias de retiro y oración para
hombres, y además cuentan con un pintoresco hotel rural para familias y un
restaurante con un menú cerrado que completa la experiencia dominical. «Mucha
gente sube aquí a Misa los domingos y luego se queda a comer», explica el abad.
La principal atracción para las visitas es la liturgia en gregoriano –al igual
que Silos, hermano de este monasterio navarro–. «La gente dice que se va de
aquí con las pilas cargadas. De hecho, hay gente que viene que no tiene fe,
pero se queda escuchando el gregoriano. De la belleza no te defiendes».
Por cierto que la figura de la Virgen de Leyre –que creen que es una
advocación celta y significa entre dos aguas– es reciente. «Alrededor de
los años 70 empezaron a poner a las niñas el nombre de Leyre. Antes no
existía». Y los monjes, en atención a estas chicas, mandaron construir la
imagen de la Virgen, pagada con una herencia y la colaboración popular.
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también anda el Señor
Cristina Sánchez Aguilar
Fuente: Alfa y Omega
