El documento elaborado desde el Ministerio de Igualdad, —presidido por Irene Montero, de la formación política Unidas Podemos—, ha visto la luz antes de tener una visión armonizada sobre esta misma cuestión con su socio de gobierno, el PSOE, que en un comunicado en junio de 2020 a sus secretarios de igualdad, remarcó que «una polémica creciente respecto a la utilización y la confusión, en ocasiones interesada, de algunos conceptos fundamentales en el feminismo, como son el sexo y el género.
Este
nuevo choque de pareceres entre socios de gobierno en materias de tal calado
como es la relación de las personas con su propio cuerpo y sexualidad, incide
en el intento de Unidas Podemos de marcar distancia respecto al marco legal
vigente en esta materia (Ley 3/2017),
que requería a las personas que desearan cambiar de sexo contar con un
aval médico y psicológico.
Esta
reformulación desde instituciones gubernamentales de lo que la persona es
ontológica y biológicamente supone llegar a una nuevo vórtice de sucesos que
necesita de una reflexión serena y una respuesta contundente ante los retos que
se plantean hoy. Recuperar el valor intrínseco de lo que somos, del
entorno familiar en el que nos desplegamos y del país que nos acoge y nos
hace posibles, es fundamental para no acabar disueltos en la dialéctica
ideológica que busca hacerse fuerte en la cultura del ruido.
Ricardo Morales Jiménez
Fuente: Revista Ecclesia