Ayer me acerqué a ver a las
tortugas. Ahora, en invierno, las guardamos en una caja grande. Ahí están
todas, escondidas, protegiéndose del frío metidas en su caparazón.
Es curioso el caparazón; a
diferencia de lo que podemos pensar, forma parte de su estructura ósea, no es
un añadido. Realmente forma parte de su cuerpo, alberga todos sus órganos.
Cuando se esconden por el frío o por un peligro, apenas tienen espacio para
ello, pero su cuello es muy flexible y pueden esconder cabeza sin problemas en
un pequeño hueco.
Al verlas pensaba en cómo ellas
están configuradas para esconderse y así protegerse. Nosotros, sin embargo,
estamos configurados para ir hacia adelante, nuestros pies miran al frente, la
mirada, la capacidad de comunicarnos... todo invita a ir adelante, a afrontar
retos.
Y, sin embargo, en ciertas
situaciones que se nos hacen difíciles, nos construimos un caparazón y corremos
en otra dirección, huimos cuando sentimos que algo nos va a “golpear” sobre una
herida o un miedo que florece simplemente por algo que nos ocurrió en el pasado
relacionado con esa situación y, aunque ya no tiene fundamento, nos frena.
Hoy el reto del Amor es que no
entres en tu “caparazón”, que des un paso al frente ante esa situación que te
paraliza. Dar el paso ante el miedo al rechazo, al fracaso... en cierto sentido
las primeras veces te costará, pero, una vez que avances enfrentando ese miedo,
descubrirás que hoy puedes empezar de nuevo, que tu pasado, con Cristo, no
define el siguiente paso que vas a dar. Deja las armas a Sus pies y que Cristo
sea fuerte en ti. ¿Caminamos?
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
