Hace unos días empecé a
estornudar y acabé con un catarro. Fue un simple resfriado, con síntomas de lo
más normales: cansancio, mucosidad, frío... vamos, el catarro de toda la vida.
Quedándome dos días en la cama y con paracetamol lo he superado. Pero, lo que
hace un tiempo era un simple catarro, ahora es algo extraño: te miran raro si
toses, se apartan si te suenas la nariz... así con todos los síntomas del
catarro.
¡Cómo ha cambiado la vida! Lo que
antes, en invierno, era algo normal, ahora es una amenaza de la que nos
protegemos.
Muchas cosas han cambiado, unas
para bien y otras parece lo contrario. Sin embargo, de todo lo que vivimos podemos
quedarnos en el sí o en el no. Es nuestra libertad la que lo decide.
Jesús a sus discípulos
continuamente les hacía elegir, les hacía pensar... Les envió a predicar y les
dijo cómo tenían que ir, pero luego dejó que ellos caminaran y optaran en cada situación.
Les explicaba las cosas, pero luego ellos, en su libertad, tenían que optar.
A esto nos llama Jesús: a vivir
una nueva realidad donde optemos por la vida, por la ilusión, por la esperanza,
por la alegría... y que no nos detengamos en lo que no tiene vida, que no nos
paralicen los comentarios o las miradas negativas.
Si estás convencido de esta nueva
realidad, sigue adelante y lucha por sembrar vida. No dejes que nada te
paralice porque, si Cristo está contigo... ¿quién contra ti? Todo lo puedes en
Aquel que te conforta. Pero Jesús necesita tu sí libre para hacer maravillas
contigo. Necesita que Le des la mano y juntos construir tu día, no desde el
miedo ni la amenaza, sino desde el Amor.
Donde sientas amenaza, deja que
Cristo muera por ello. Él tiene el poder de destruir ese miedo y transformarlo
en vida. Mírale y entrégale ese miedo. Él morirá y resucitará por ello.
Hoy el reto del amor es afrontar
desde Cristo una amenaza. Pídele a Jesús que te regale Su fortaleza en algo que
te dé miedo. ¡Adelante, el Amor siempre vence!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
