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| Joe Biden. Crédito: The White House |
Biden ha sido un abierto promotor del aborto durante la
campaña que lo llevó a la presidencia de Estados Unidos. En su “Agenda
para las Mujeres”, ofreció, entre otras cosas, descartar la Política
de Ciudad de México, reinstalada y expandida por su predecesor Donald Trump y
que evita que se financien organizaciones abortistas en todo el mundo con el
dinero del gobierno federal.
Además, anunció que “promoverá los derechos y el
desarrollo de la comunidad LGBTQ+ a nivel global”, anunciando que apoyará “la
libertad para casarse”.
Su plan de gobierno destacó que en 2012 “Biden se
convirtió en el funcionario estadounidense de más alto rango en apoyar la
igualdad en el matrimonio cuando declaró que el amor es amor”.
A pesar de eso, Biden juramentó este 20 de enero sobre
una Biblia católica y asistió esa mañana a Misa en la Catedral de San Mateo el
Apóstol, sede del Arzobispo de Washington.
Entonces, ¿Joe Biden es católico?
En declaraciones a ACI Prensa, Fray Nelson Medina,
sacerdote dominico colombiano doctorado de Teología Fundamental en el Milltown
Institute de Irlanda, señaló que “el hecho de que una persona sea bautizada en
la Iglesia Católica o que diga abiertamente que es católico no debemos
considerarlo como un signo suficiente de su pertenencia real a la Iglesia
Católica”.
“La Sagrada Escritura nos advierte de aquellos que
honran con los labios pero tienen su corazón lejos de Dios, y el apóstol
Santiago en concreto nos dice que si nuestra fe no tiene coherencia con
nuestras obras se trata de una fe muerta, que no trae verdadera salvación ni a
aquel que dice tenerla ni a aquellos que siguen ese camino”, señaló.
Para el sacerdote dominico “estas advertencias hay que
hacerlas con frecuencia en nuestro tiempo, porque ha habido movimientos falsos,
como las llamadas Católicas por el Derecho a Decidir, que contradicen abierta y
cínicamente la postura católica, y sin embargo quieren utilizar la palabra que
nos identifica, produciendo el daño que ya hemos descrito”.
“Debemos tener un criterio más consecuente y más
firme sobre lo que es nuestra fe, no para despreciar a las personas sino
para hacer respetar y hacer apreciar aquello en lo que creemos y que le resultó
tan costoso a Nuestro Señor Jesucristo, hasta el precio de su propia sangre”,
indicó.
Fray Nelson Medina advirtió que “cuando una palabra
empieza a utilizarse para todo, termina significando nada. Pensemos en lo que
ha sucedido con la palabra amigo. Es una palabra entrañable, que representa
mucho de lo más precioso que tenemos en nuestro camino por esta tierra, pero
las redes sociales nos dicen que tenemos miles y miles de amigos”.
“Esta realidad del desgaste de las palabras causa un
daño que es difícil de percibir al principio”, indicó, y señaló que “habrá
personas que piensen o que afirmen que esa variedad de aplicaciones de la
palabra católico es como una especie de liberación de lo católico que ya no
queda condicionado únicamente por un Catecismo o por un Credo”.
“La realidad es justamente lo contrario: a
medida que cualquier cosa puede ser llamada ‘pensamiento católico’ lo
auténticamente católico se empobrece y queda disminuido en una maraña
de significados contradictorios, que finalmente le hacen mucho daño a la fe,
especialmente a la fe de los sencillos”, advirtió.
Por su parte, el P. Mario Arroyo, sacerdote mexicano y
doctor en filosofía por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma,
indicó que “Joe Biden es católico”, pero “al mismo tiempo es una persona que
promueve el aborto”.
“No hay que confundir que promueva el aborto con
que no sea católico. Tristemente puede haber católicos que promueven el
aborto, como puede haber católicos que forniquen o que sean corruptos”, señaló.
“Incluso alguien puede ser narcotraficante y si es
católico es católico. No es la mejor manera de ser católico, no es coherente
con su fe, pero no dejas de ser católico por ser narcotraficante”, señaló a
manera de ejemplo.
Sobre quienes dicen que los políticos que promueven el
aborto están excomulgados, el P. Arroyo subrayó que “lo que dice el Código de
Derecho Canónico es (que hay excomunión) a los que procuran el aborto”.
“Un político que promueve el aborto no está
excomulgado, un político que promueve el aborto está en situación pública de
pecado grave, porque es notorio su apoyo a una cuestión que es claramente
inmoral, entonces no debe recibir la Comunión”, precisó.
“Yo personalmente no le daría la Comunión a Joe
Biden. Pero que no reciba la Comunión es, por ejemplo, como un divorciado
vuelto a casar que no debe recibir la Comunión. Si se forma en la cola y no lo
sabe el sacerdote, es una cuestión de su conciencia. En el caso de un político
es un personaje público y darle la Comunión causa escándalo”.
Además, señaló, “estar excomulgado no significa
dejar de ser católico. Por ejemplo, un sacerdote que esté excomulgado puede
absolver. Si yo, sacerdote, estoy excomulgado por haber cometido cualquier tipo
de delito canónico y me encuentro con una persona en peligro de muerte, puedo
absolverla”.
“Si una persona excomulgada puede absolver, quiere
decir que sigue siendo católico. No hay que confundir excomunión con dejar de
ser católico, excomunión quiere decir que no puedo recibir los sacramentos.
Está excomulgado en el caso del aborto el que lo practica, el que lo hace, pero
el político que lo promueve sencillamente no puede recibir la Comunión”,
reiteró.
El sacerdote español Francisco José Delgado,
licenciado en Filosofía y Teología, recordó que “en el numeral 83 de la Sacramentum
Caritatis, Benedicto XVI habla de los principios no negociables. El
primero de ellos, como es sabido, es el respeto y la defensa de la vida humana,
desde su concepción hasta su fin natural”.
“A la vez, insiste en que el respeto de estos
principios tiene una importancia particular para quienes, por la posición
social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores
fundamentales. No cabe duda de que ésta es la posición que actualmente ocupa
Joe Biden, quien acaba de jurar el cargo de presidente de los Estados Unidos de
América”, dijo.
“Según se adelanta, sus primeras
decisiones van a ir precisamente en contra de este primer principio no
negociable, además que se espera que apoye, entre otras agendas
ideológicas, las causas del movimiento llamado LGTBIQ”.
El P. Delgado advirtió que “al hacer esto, Joe Biden
se sitúa en una posición abiertamente contraria a las enseñanzas de la Iglesia
y, por la gravedad del asunto, en una situación de pecado grave”.
“Resulta problemático saber si se le puede llamar
católico en sentido estricto. La condición de católico, una vez
bautizado, se pierde únicamente por la apostasía pública de la fe católica,
y no consta que Joe Biden haya dado ese paso”, explicó.
La situación de Biden, continuó, “es la de un católico
gravemente incoherente con su condición que, como tal, está causando una herida
aún peor al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”.
“De acuerdo con el Derecho Canónico, debería ser
excluido de la Comunión Sacramental mientras persista en su pecado. Se podría
incluso argumentar que debería considerarse excomulgado ‘latae
sententiae’, al juzgar que sus acciones serán condiciones necesarias para
muchos abortos que se llegarán a realizar de hecho, aunque este punto no está
nada claro”, añadió.
“En cualquier caso es una mala noticia que un
representante público de la importancia del presidente de los Estados Unidos
sea un mal católico. En el futuro se juzgará a los hombres por la actitud
que hayan tomado ante el genocidio que supone el aborto voluntario, y no será
tan fácil decir que todos los católicos estuvieron del lado del bien”, lamentó.
Por David Ramos
Fuente: ACI Prensa
