Estarás conmigo en que hay que tener puntería: la que se
supone que va a ser una de las semanas más frías de este invierno... ¡¡y estoy
encargada de la gloria!!
En otras palabras, de mi labor con el fuego depende que toda
la Comunidad esté calentita... o se escarche sin remedio. Esto no me hace ni
pizca de gracia. Si me congelase solo yo, pues, bueno...
Pero, ahora que estoy en ello, ¡he descubierto que Filomena
me ha enseñado algo muy bueno!
Como hace tantísimo frío, por las noches la temperatura en
la sala cae considerablemente. Y, levantar el termómetro a la mañana siguiente,
¡requiere la intercesión de todos los santos!
Sin embargo, a Aroa se le ocurrió una gran idea: a mediodía,
poner un tronco sobre las ascuas. Así se va quemando muy lentamente, a lo largo
de la tarde y de la noche. De este modo, a la mañana siguiente, ¡no te
enfrentas al desafío de calentar una sala completamente congelada!
Del mismo modo, podemos desear acontecimientos
espectaculares y llamativos en nuestras vidas... y, sin embargo, lo que marca
la diferencia, lo que hace que no se enfríe el corazón, es descubrir a Cristo
en las ascuas del día a día, en lo cotidiano.
Dice la Palabra que el Señor “no gritará, no voceará por las
calles”, ¡a Cristo no le gusta imponerse! Sino que, suavemente, deja detalles
de amor para quien quiera descubrirlos. Y esos detalles, que pueden parecer
pequeños, pero que son constantes, ¡mantienen el amor encendido por muy frío
que sea el invierno!
Hoy el reto del amor es descubrir a lo largo del día tres
regalos que tiene preparados para ti el Señor. Pídele que ilumine tus ojos: tal
vez sean solo unas pequeñas ascuas... ¡¡pero llevan un Fuego de amor infinito
en su interior!! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
