Las primeras gotas de sangre que derramó serían una muestra de que no obstante ser Dios se hizo hombre para salvarnos mediante su pasión
En un video, el P. Aguilar indicó que “el Evangelio de San Lucas
nos narra que las
primeras gotas de sangre que derramó Cristo fueron durante la circuncisión,
que es parte de los rituales del pueblo judío”.
“Los
orígenes de esta práctica los encontramos en el libro del Génesis,
concretamente en el capítulo 17, versículos del 9 al 14: ‘de hoy en adelante,
todo varón entre ustedes deberá ser circuncidado a los ocho días de nacido’”.
“De esta manera, a través de una marca en el cuerpo, todos los
varones que se convertirían en jefes de familia recordarían para siempre la
alianza de Abraham con Dios”.
El P. Aguilar destacó luego que “aunque el libro sagrado del Corán
no lo exige”, los musulmanes, al considerar a Abraham como padre de su fe
“también practican a sus hijos este rito. Sin embargo, a diferencia de los
judíos que lo hacen a los ocho días del nacimiento, los musulmanes pueden
hacerlo desde el nacimiento hasta antes de la pubertad”.
Tras indicar que “para los judíos la circuncisión es algo así como nuestro
bautismo”, el canónigo de la Catedral Primada de México señaló que “el Evangelio quiere subrayar dos
cosas al mencionar la circuncisión de Cristo. La primera es que
para que se cumplieran las escrituras, Él nació en el pueblo judío. Y por otra
parte, que las primeras gotas de sangre que derramó serían una muestra de que
no obstante ser Dios se hizo hombre para salvarnos mediante su pasión”.
El P. Aguilar también se refirió a si María estuvo o no presente
durante la circuncisión del Niño Dios, y precisó que “aunque algunos pintores
la ponen cerca para consolar al Niño, recordemos que las mujeres judías que
acababan de dar a luz deberían purificarse durante 40 días y no se podían
presentar en ningún rito hasta después de haberse purificado”.
Al finalizar, el sacerdote mexicano recordó que “la Biblia nos enseña que Cristo vino
a salvar a judíos y no judíos. San Pablo en la Carta a los
Colosenses dice: ‘ya no tiene importancia el ser griego o judío, el estar
circuncidado o no estarlo, el ser extranjero, inculto, esclavo o libre. Lo que
importa es que Cristo es todo y está en todos’. Y en la Carta a los Gálatas nos
recuerda que más que la circuncisión de la carne es importante la
transformación del espíritu, porque si estamos unidos a Cristo Jesús, de nada
vale estar o no circuncidados, lo que sí vale es tener fe y que esta fe nos
haga vivir con amor”.
Fuente: ACI Prensa
