“Urgen” a la promoción de los cuidados paliativos, “que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor” y al acompañamiento integral, “también espiritual a los enfermos y sus familias”
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Imagen referencial. Crédito: Unsplash |
“La tramitación se ha realizado de manera sospechosamente
acelerada, en tiempo de pandemia y estado de alarma, sin escucha ni diálogo
público”, precisan y denuncian que se trata de un hecho “es especialmente
grave, pues instaura una “ruptura moral” y un cambio en los fines del Estado,
que pasa de “defender la vida a ser responsable de la muerte infringida”.
Por eso aseguran que se trata de una propuesta “que hace juego con
la visión antropológica y cultural de los sistemas de poder dominantes en el
mundo”.
Ante esta situación desde la CEE “urgen” a la promoción de los cuidados
paliativos, “que ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor” y al
acompañamiento integral, “también espiritual a los enfermos y sus
familias”.
“Este cuidado integral alivia el dolor, consuela y ofrece la
esperanza que surge de la fe y da sentido a toda la vida humana, incluso en el
sufrimiento y la vulnerabilidad”; destacan.
Además recuerdan que la pandemia ha puesto de manifiesto “la
fragilidad de la vida y ha suscitado solicitud por los cuidados, al mismo
tiempo que indignación por el descarte en la atención a personas
mayores”.
E insisten en que “ha crecido la conciencia de que acabar con la
vida no puede ser la solución para abordar un problema humano”, por eso
destacan que “la muerte provocada no puede ser un atajo que nos permita ahorrar
recursos humanos y económicos en los cuidados paliativos y el acompañamiento
integral”.
Sino que “frente a la muerte como solución, es preciso invertir en
los cuidados y cercanía que todos necesitamos en la etapa final de esta vida.
Esta es la verdadera compasión”.
También recuerdan que “la experiencia de los pocos países donde se
ha legalizado “nos dice que la eutanasia incita a la muerte a los más débiles”
ya que “la persona, que se experimenta como una carga para la familia y un peso
social, se siente condicionada a pedir la muerte cuando una ley la presiona en
esa dirección”.
“La falta de cuidados paliativos es también una expresión de
desigualdad social. Muchas personas mueren sin poder recibir estos cuidados y
sólo cuentan con ellos quienes pueden pagarlos”, insisten.
Y por eso piden a quienes tienen responsabilidad en la toma de estas graves
decisiones que “actúen en conciencia, según verdad y justicia” y convocan una
jornada de ayuno y oración el próximo 16 de diciembre “para pedir al Señor que
inspire leyes que respeten y promuevan el cuidado de la vida humana”.
En la nota, recuerdan que la Congregación para la Doctrina de la
Fe, con la aprobación expresa del papa Francisco publicó la Carta “Samaritanus
bonus” sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de
la vida y desde la CEE, se publicó el documento “Sembradores de esperanza.
Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida, ofrece unas pautas
clarificadoras sobre la cuestión”.
Y recuerdan las palabras del Papa en las que destaca que “la
eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la
que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca,
sino cuidar y amar para dar esperanza”.
Puede leer la nota íntegra de la CEE AQUÍ.
Fuente: ACI Prensa