Esta mañana, nada más levantarme,
lo primero que he visto han sido unas luces alumbrando a Jesús en su cuna.
Anoche me quedé dormida y se quedaron encendidas, pero así esta mañana la
primera mirada ha sido para Él.
Al mirarle, me preguntaba cómo
nos comunicamos con un niño recién nacido, porque no habla y, en cambio, le
entendemos. Sabemos que si llora es que tiene hambre, si huele mal es que hay
que cambiarle el pañal, si se ríe es que está tranquilo... Nos comunicamos con
él por medio de la intuición, nuestro corazón sabe interpretar qué le pasa.
Seguía mirando a Jesús y le pedía
que nos enseñe a intuirle, a descubrirle por los signos que tenemos.
A veces queremos todo muy claro,
pero lo único que escuchamos son sonidos que no sabemos interpretar. Jesús
quiere comunicarse contigo, Él es la Palabra y no sabe estar en silencio, solo
que tenemos que aprender a escucharle, a descubrir su camino, porque muchas
veces lo llamamos casualidad o miramos para otro lado. Pero, en realidad, es
Jesús el que te está hablando en esto que te está ocurriendo.
Hoy el reto del amor es descubrir
el lenguaje de este Niño que te acaba de nacer y que le tienes en tus brazos.
Cuídalo, porque “todo lo que le haces a uno de estos, mis pequeños, a mí me lo
haces”.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
