María visita a...
Durante cada día de este
Adviento, la Virgen María visita a una de las hermanas. Sí, sí, la Virgen viene
a pasar cada día con una hermana.
Lo hacemos de la siguiente
manera: Nada más acabar el desayuno, salimos en procesión para llevar a la
Virgen (representada en una imagen) hasta la celda de la hermana a la que ese
día le toca. Y el regalo que te trae María es vivir todo un día de retiro con
Ella, dejándote guiar de su mano para que nos muestre al corazón cómo acoger a
Jesús como lo hizo Ella.
Está siendo un regalo que estamos
disfrutando un montón. Y, claro, todas queremos colaborar. Por ello, en el
refectorio, entre las encargadas decidimos poner cada día un pequeño detalle en
la mesa de la hermana que le toca ese día, para que así todo el día se sienta
especialmente cuidada por la Virgen. Así que le ponemos un mantelito, cada día
diferente según el gusto de cada una, la vajilla especial, una pequeña imagen
de la Virgen con una vela encendida y unas flores frescas.
Sin embargo, al día siguiente...
¿cuál fue mi sorpresa? Un florero con dos rosas rojas me esperaba sobre la
mesa... Una hermana se había dado cuenta y se fue corriendo a preparar el
jarrón con las rosas.
Aquello me rompió, y es que María
me mostró que cualquier detalle de amor gratuito, por pequeño que sea, siempre
se torna en amor. Todo lo que hacemos sin esperar nada a cambio deja libre al
otro de tal manera, que espontáneamente brota en el corazón el deseo de tener
también un pequeño gesto.
En algo tan pequeño, Ellos me
mostraron que ese es el Amor verdadero, el que es gratuito, el que
sencillamente se da. Y es que así es el Amor de Dios; si estuviese esperando
que nosotros le diéramos a cambio lo que Él nos da... Él no nos pregunta, y
sabe que muchas veces ni nos enteramos, pero no por ello dejará de amarnos. Sin
embargo, sí le encanta suscitar en nosotros un deseo de corresponderle, de ser
agradecidos... Creo que le encanta cuando percibimos algo de ese Amor que Él
derrocha en mil detalles cada día.
Hoy el reto del amor es dar
gracias a esa persona por tantos gestos de amor y entrega gratuitos. Hoy la
Virgen María quiere visitarte a ti también, quiere darte la mano y adentrarse
en tu hogar. Quiere mostrarte tantos y tantos gestos de amor que muchas veces
se nos escapan a los ojos. Como esas madres que cada día tienen la comida a
punto, o esos días que el amigo te arrima su hombro, o aquella ayuda de quien
sabes que puedes confiar, o los abuelos que cuidan de sus nietos... por este
Dios que solo sabe querernos... ¡gracias!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
