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| Vestigios de la guerra en Siria (Caritas italiana) |
"Por favor, no olviden Siria" es el llamamiento de la hermana Annie Demerjian, de la Congregación de Jesús y María, coordinadora de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Siria, que llama la atención sobre los cientos de familias que necesitan ayuda.
"La guerra no ha terminado, nuestro pueblo sigue sufriendo", añade la religiosa, todos los días al lado de los cristianos de Alepo y Damasco.
La Hermana Annie en Alepo se
ocupa de 273 familias, con la ayuda de un equipo de cinco personas, y junto con
una hermana, dirige un programa de ayuda en Damasco para más de 100 familias.
Muchos ancianos viven en condiciones muy pobres. "A través de Ayuda a la
Iglesia Necesitada les proporcionamos una contribución mensual para el
sustento", dice la Hermana Annie, "vales para comprar bienes
esenciales como alimentos y combustible, especialmente ahora que se acerca el
invierno, además de esterilizadores y medicinas". Pero entre las
necesidades más urgentes, debido a la difícil situación económica, están los
gastos de alojamiento. Muchas familias no tienen una casa propia, ni pueden
pagar el alquiler sin el apoyo financiero de las hermanas.
Sembrando esperanza en la desolación
"Estamos atravesando el peor período de nuestra
historia, después de diez años de guerra sangrienta - explica la Hermana Annie
-. La asistencia de Ayuda a la Iglesia Necesitada en todos estos años ha sido
un ancla de salvación y una esperanza para nuestras familias cristianas que
viven en condiciones verdaderamente inhumanas. Hay pobreza en todas partes,
escasean las medicinas, a veces falta la electricidad o no hay agua durante
largos períodos de tiempo. La vida es insoportable para mucha gente -precisa la
hermana Annie-. Las familias sirias están entristecidas por la presión
psicológica y material". Pero frente a todo esto hay diferentes programas
de formación de jóvenes y de apoyo espiritual: "Esto es muy necesario en
un país donde la desolación y el desánimo están muy extendidos. Debemos sembrar
la esperanza", concluye la hermana Annie.
Tiziana Campisi
Vatican News
