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| Instagram | @danielaalvareztv |
Así, con fortaleza, optimismo y fe, empezó
a contar en redes sociales la ex Señorita Colombia Daniella
Álvarez que le amputarían su pie izquierdo por una isquemia que
le afectó sus extremidades inferiores, luego de una cirugía para extraer una
masa en su abdomen.
Un día después, el
sábado 13 de junio, ya en recuperación, publicó fotos con su familia para
compartir su “nueva
versión”: “Amo mi cuerpo igual que antes, estoy feliz de estar
aquí en este mundo para superar todos los retos que vienen en mi nueva vida. Sé
que de la mano de Dios TODO lo lograré. “Pies, para qué los quiero si tengo
alas para volar” vamos para adelante!!”, escribió parafraseando a la mexicana Frida
Kahlo.
Su gran testimonio
de fe ha generado cientos de cadenas de oración y miles de comentarios de
admiración y solidaridad en todo el mundo, desde personalidades famosas hasta
ciudadanos que no la conocen, sacerdotes que oran por su salud y familiares y
amigos que la han vivido con ella esta difícil etapa.
Uno de esos mensajes
lo envió la modelo brasileña Paola Antonini, a
quien hace cinco años le amputaron su pierna izquierda tras sufrir un grave
accidente de tránsito y compartió con la exreina Colombia su testimonio y
experiencia con la prótesis.
Daniella –de 31
años, quien en el 2011 ganó el título de Señorita Colombia y representó a su
país en Miss Universo– empezó a sentir molestias en su colon el pasado mes de
marzo. Los primeros controles médicos dictaminaron que tenía un tumor muy
pequeño en el abdomen.
“Me
dijeron que debían retirarme una masita del tamaño de una moneda de 200 pesos…
cuando entraron a sacármela, estaba pegada a la aorta… que se cerró. El mismo
día me operaron y los doctores hicieron la reconstrucción con un injerto que no
funcionó bien con mi cuerpo. En la tercera operación quedó bien, pero causó una
isquemia del ombligo hacia abajo y nunca pudo llegar la sangre suficiente a los
pies”, contó en
video en su cuenta de Instagram.
Eso no la venció, su
confianza en Dios y el apoyo de tantas personas la sostuvo. Guiada por los
médicos decidió no tener su pie y utilizar prótesis, para continuar bailando,
practicando deportes y trabajando como siempre lo ha hecho esta comunicadora
social, embajadora de Unicef, modelo y conductora de programas de radio y
televisión.
“El
milagro es que estoy viva, puedo compartir todavía con ustedes, puedo estar
aquí hoy contándoles la historia”,
dijo con total entereza, en lo que sin duda es una renuncia a la vanidad de
tener un cuerpo perfecto y darle valor a lo realmente importante, la vida.
Daniella segura que tan pronto
pueda utilizar una prótesis volverá a bailar, una de sus grandes pasiones, como
lo demuestra en sus redes sociales, donde se comprueba que es experta en ritmos
caribeños. También es deportista, aunque ya no practica el salto alto, salto
largo o la natación como lo hacía en sus épocas de estudiante, cuando ganaba
competencias y a la par se destacaba por sus buenos resultados académicos.
Daniella nació en Barranquilla,
ciudad del caribe colombiano, donde siendo muy pequeña la conoció el sacerdote Jaime Marenco, quien era compañero de trabajo de la mamá
de la joven. El año en que lo ordenan sacerdote fue el mismo año en que
Daniella participó en Miss Universo y viajó con una especial bendición
del padre, actualmente director de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal
Colombiana.
En 2015 la invitó a apoyar un
banquete de solidaridad que organizan anualmente en la Arquidiócesis de
Barranquilla y
durante cuatro años fue madrina de las obras sociales que allí realizan: “Descubrimos una
joven sensible, interesada por los más pobres y consciente de que ese era un
trabajo fundamentado en la fe y la caridad. Hoy veo cómo esta situación de
salud la ha acercado más a Dios, le ha permitido descubrir que los momentos
adversos se convierten en bendición”, dice el padre Marenco.
El sacerdote resalta cómo
Daniella ha logrado reunir a muchos para orar en momentos de incertidumbre: “Cuando somos
solidarios superamos hasta el límite de la religión y manifestamos la
misericordia humana que recibimos de la fuente divina de Dios”. Eso se evidencia en las muchas
oraciones de los últimos días, como el Santo Rosario convocado por la modelo
Carolina Cruz que reunió miles de personas el pasado fin de semana.
Daniella Álvarez fue elegida
como reina de Colombia en el evento conocido como Concurso Nacional
de Belleza,
competencia que nació en 1934 y se realiza en la ciudad de Cartagena. Durante
décadas tuvo gran importancia y millones de seguidores, la transmisión de
televisión fue por muchos años la de mayor número de espectadores y a su
alrededor se movía mucho dinero.
Hoy, al igual que la mayoría de
reinados de belleza del mundo, se ha transformado, no tiene la relevancia de antes y ha
perdido el interés del público. Las razones son varias: las críticas por la
degradación a que exponían a las jóvenes participantes, a la mujer se le valora
por aspectos diferentes a su belleza física, hay muchos otros temas de
entretenimiento para el público en general y los escándalos que han rodeado a
varios de estos concursos le han restado importancia y seguidores.
La gran mayoría de reinas de
belleza en Colombia continúan una carrera en los medios de comunicación, el
modelaje o inician empresas particulares, aprovechando la popularidad que estos
eventos les dan.
Daniella Álvarez también la
aprovechó para ayudar a los más necesitados a través de obras sociales y, como
dice el padre Jaime Marenco: “Ya no serás la reina nacida de un concurso, sino
que serás la reina de Dios, instrumento de Dios para muchas cosas”.
Lucía Chamat
Fuente: Aleteia Colombia
