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| P. Raniero Cantalamessa |
Es
el caso del arzobispo Washington, Wilton
D. Gregory, informa National Catholic Reporter. De
73 años, fue presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos de 2001 a
2004. El 4 de abril de 2019, el Papa Francisco lo nombró Arzobispo
Metropolitano de Washington.
Otro de los cardenales electos que permanecen
en cuarentena en Roma es Celestino Aos Braco, arzobispo de
Santiago de Chile que se aloja en Santa Marta, la residencia donde vive el Papa
Francisco.
Nacido en Artaiz, España, el 6 de
abril de 1945 fue enviado a Chile en 1983 trabajando como ecónomo
provincial de los frailes capuchinos del país y promotor de justicia del
tribunal eclesiástico de Valparaíso además de juez del tribunal de la
Arquidiócesis de Concepción y tesorero de la Asociación Chilena de Derecho
Canónico. Nombrado Obispo de Copiapó en 2014, recibió la ordenación episcopal
el 18 de octubre. El 23 de marzo de 2019 fue nombrado Administrador Apostólico
"sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis" de la Arquidiócesis de
Santiago de Chile. El 27 de diciembre de 2019, el Papa Francisco lo nombró
Arzobispo de Santiago de Chile.
Pero
la noticia destacada de este nuevo consistorio de noviembre ha sido la petición
de dispensa de la ordenación episcopal del padre Raniero Cantalamessa,
predicador capuchino de la Casa Pontificia.
“Le pedí al Santo Padre que me dispensara de la
ordenación episcopal. El oficio del obispo (como dice el título
de mi reciente libro de ejercicios espirituales para obispos) es ser pastor y
pescador. A mi edad (86 años) hay muy poco que pueda hacer como 'pastor'; en
cambio, lo que yo podía hacer como 'pescador' lo puedo seguir haciendo
anunciando la palabra de Dios”.
Así
lo ha revelado el padre Raniero Cantalamessa, en una entrevista concedida a la
web de la diócesis de Rieti. Cantalamessa explica que su
deseo es "morir en mi hábito franciscano: algo
que difícilmente me hubiera permitido hacer si hubiera sido obispo”. Mientras
tanto, el capuchino está ocupado preparando las meditaciones de Adviento que
este año, explica, "se realizarán en el Aula Pablo VI, para permitir el
necesario distanciamiento que requiere la epidemia".
Pasados
los
ochenta años, el padre Cantalamessa no estará entre los cardenales electores
en un posible cónclave. En cualquier caso, estará en el colegio cardenalicio, por tanto entre
los "asesores" directos del Papa: "¿Consejero del
Papa? Por qué no, pero sólo indirectamente, en el sentido de que el
Papa, sin que yo lo sepa, pueda sacar
alguna luz de la palabra de Dios que anuncio",
afirma.
Este
fraile capuchino menor es licenciado en teología en Friburgo, Suiza, y en
literatura clásica en la Universidad Católica de Milán. Fue miembro de la
Comisión Teológica Internacional de 1975 a 1981 y, durante 12 años, miembro de
la Delegación Católica para el Diálogo con las Iglesias Pentecostales. Fue nombrado predicador de la Casa Pontificia
por Juan Pablo II en 1980, y confirmado en este cargo por Benedicto XVI en 2005 y
por el Papa Francisco en 2013. Con este cargo, hace una meditación semanal
durante el Adviento y la Cuaresma en presencia del Papa y miembros de la Curia
Romana - cardenales, obispos, prelados y superiores generales de órdenes
religiosas-. Sus numerosos libros han sido traducidos a una veintena
de idiomas.
De
los 13 nuevos cardenales, solo dos anunciaron con anticipación que no
asistirían a Roma. A los cardenales electos se les dio la opción de no
hacer el viaje y, en cambio, recibir sus birretes en su país de origen.
Aunque
querían asistir a la ceremonia, los cardenales electos José F. Advincula de Capiz, Filipinas, 68, y
Cornelius Sim, vicario apostólico de Brunei de 69,
cancelaron sus viajes a Roma debido a la pandemia.
Por
otra parte, el arzobispo Antoine Kambanda de 62 años de Kigali, Ruanda, y el
obispo retirado Felipe Arizmendi Esquivel, de 80 años, de San Cristóbal de las
Casas, México, no está todavía claro que viajen a Roma.
Una
vez que se celebre el consistorio a fines de noviembre, habrá 128 cardenales
menores de 80 años y elegibles para votar en un cónclave. El Papa Francisco
habrá creado algo más del 57% de ellos. Dieciséis de los cardenales
creados por San Juan Pablo II todavía tendrán menos de 80 años, al igual que 39
de los cardenales creados por el Papa Benedicto XVI; El Papa Francisco
habrá creado 73 de los electores.
