España contará con un
Consejo Asesor de Laicos, un equipo de trabajo en el que estarán representadas
todas las realidades
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| La Jornada de Apostolado Seglar aunó lo presencial y virtual. Foto: CEE |
El
marco ha sido la Jornada Nacional de Apostolado Seglar, celebrada el pasado
sábado, a la que asistieron, virtual y presencialmente, un total de 150
personas. Un encuentro que ha servido para renovar la «ilusión y la esperanza»
de los laicos y para poner de manifiesto que, en estos momentos de pandemia,
«hace falta ser más que nunca una Iglesia en salida y estar ahí».
«No podemos
obviar la situación actual y, por eso, todo lo vivido en el congreso tiene hoy
todavía más actualidad. Hace falta insistir más. Son momentos muy importantes
para la Iglesia, no para que nos escondamos», añade.
Así,
este primer curso va a servir para interiorizar y hacer una recepción de todo
lo que salió del citado congreso: actitudes, procesos y propuestas. Todo ello,
desde dos claves que han estado muy presentes y que son el discernimiento y la
sinodalidad.
También para darlo a conocer e implicar a todos los laicos,
también los que trabajan en campos específicos como el de la juventud, la
familia o las hermandades y cofradías. Para ello, se ha pedido a las diócesis
que creen grupos de trabajo para llevar a cabo esta labor de difusión.
Un proceso de años
Los
años siguientes comenzará la reflexión sobre los itinerarios ya
planteados –primer anuncio, formación, acompañamiento y presencia pública–, a
los que se dedicará entre dos y tres años, una profundización que culminará con
un encuentro nacional sobre cada uno de ellos.
Para
coordinar este proceso se va a crear el Consejo Asesor de Laicos, «un equipo de
trabajo y de servicio», en palabras de Luis Manuel Romero, donde van a estar
representados todos los laicos. Estará formado por un delegado de Apostolado
Seglar de cada provincia eclesiástica, la presidenta del Foro de Laicos,
representantes de movimientos y asociaciones, algún miembro de CONFER, el
obispo presidente de la Comisión de Laicos, Carlos Escribano, y el propio
Romero como director.
Ayudará
mucho en esta tarea la Guía de Trabajo del Poscongreso, un documento que
recoge las conclusiones y las aportaciones de los diferentes grupos de
reflexión del Congreso de Laicos y al que se ha añadido una parte de contexto,
donde se recuerda la importancia de la vocación laical, de la comunión y de la
corresponsabilidad, pero también se hace una lectura de la situación provocada por
la pandemia. Además de recoger los cuatro itinerarios, hace una «propuesta
metodológica que ayude a concretar y a aterrizar lo que allí aparece».
Fran Otero
Fuente: Alfa y Omega
