
Cada año, el primer domingo de
octubre, Lerma viene a celebrar a la Virgen del Rosario aquí, a nuestro
monasterio.
Para este día, las sacristanas
tienen preparada a la Virgen y a Santo Domingo en unas andas cada uno, porque a
la tarde se les saca en procesión. Sin embargo, este año, con toda la situación
actual, la procesión no podrá ser.
Cuando llegamos a Vísperas y los
vi colocados frente al altar, me vino a la mente esa frase que a veces
escuchamos: “La procesión va por dentro”.
Al principio me hizo gracia,
porque este año sí o sí ha de ir por dentro. Pero conforme miraba a María, Ella
me regaló comprender que esa procesión le gusta mucho más.
Sí, a Ella le gusta mucho más que
la llevemos a nuestra procesión interior, a aquello que cada uno estamos
viviendo, a lo que nos preocupa, a lo que nos viene por delante. Prefiere mil
veces que la invitemos a caminar por nuestro sendero...
Hoy el reto del amor es llevar a
María a tu procesión interior. A Ella le dijo el ángel “para Dios nada hay
imposible”, y de su mano te llevará a experimentar esta misma gracia en tu
corazón. Hoy reza un rosario invitándola a entrar en tu día, en toda tu vida, y
deja que María te muestre a Jesús.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma