Echando
raíces
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
El
sábado estábamos de fiesta, celebrando Nuestro Padre Santo Domingo, así que,
tras una preciosa Eucaristía, nos fuimos a comer a la huerta con sobremesa...
Cuando
ya se iba haciendo más tarde, subimos a descansar a la celda pero, al cabo de
un rato, se armó un vendaval impresionante. El viento era tan fuerte que me
despertó, así que levanté el estor de mi celda para ver qué estaba sucediendo
fuera: las ramas de los árboles de aquí para allá, lluvia, y un silbido que se
metía por las rendijas de la ventana...
Me
encantaba verlo y disfrutar de la naturaleza... Como el Señor habla tantas
veces a través de ella, no me extraña nada que Cristo se valiera de ella para
sus parábolas.
Justo
delante de mi ventana está la parte más alta de un ciprés. Y, al observar el
vaivén de su punta, el Señor me regalaba descubrir que aquel árbol podía ser
zarandeado, pero el viento no lo podía tirar, porque sus raíces estaban bien
agarradas.
Y
aquello me recordó algo que el predicador de aquella mañana había dicho: “Lo
único que da firmeza a nuestra vida es Cristo”. Y es que Cristo es la tierra
sobre la que se puede apoyar nuestra vida, Él es la roca firme en quien siempre
estamos seguros, sobre quien podemos crecer, arraigar nuestra vida, todo lo
nuestro, y da igual qué tipo de vientos o adversidades nos sobrevengan, Él
siempre estará sosteniendo las raíces de nuestra vida, manteniéndonos en pie.
Y
nuestras raíces crecen agarrándose a Él por la confianza día tras día, por
volver una y otra vez a creer en su Palabra, en que Él cumple sus promesas, en
darle la mano y volver a apostar por el Amor, en dejar que Cristo sea el centro
de la vida. Y así, poco a poco, Él va metiendo la certeza en el corazón de que
siempre está cuidando de nosotros.
Hoy
el reto del amor es soltar tu vida en manos de Cristo. Deja que tus raíces más
hondas arraiguen en Cristo. Él te ama, cuida de ti, se ocupa de todo lo tuyo
para que tú puedas vivir liberado de lo tuyo y ocupado en la entrega a los
demás.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
