Un sujeto
desconocido arrojó este viernes un dispositivo explosivo en la capilla de la
Sangre de Cristo en la catedral de Managua. El arzobispo de Managua, cardenal
Leopoldo Brenes, tras evaluar los daños del acto, expresó su dolor, tristeza y
repudio
Este viernes, a las once de la mañana hora local,
una persona no identificada entró a la capilla de la Sangre de Cristo en la
catedral metropolitana de Managua y arrojó una bomba, produciendo un incendio
dentro del templo donde permanece la consagrada y venerada imagen de la Sangre
de Cristo y expuesto el Santísimo en su sagrario.
Esta imagen es muy venerada
por el Pueblo de Dios y la capilla siempre se ha mantenido abierta para los
fieles.
El cardenal Brenes junto a su vicario general,
monseñor Carlos Avilés, y los sacerdotes de la catedral, se dirigieron hacia el
templo para las evaluaciones de los daños causados por el atentado. Apenas
concluida su evaluación el arzobispo ha expresado en conferencia de prensa su
dolor, su tristeza y su repudio ante este hecho.
En sus declaraciones, el purpurado señaló que ante
este acto «de sacrilegio y profanación totalmente condenable», es necesario
permanecer en constante oración para derrotar las «fuerzas malignas». Además
aseguró que este atentado se agrega a una serie de actos de sacrilegio y de
violaciones de la propiedad de la Iglesia, profanaciones a varios templos, que
representan una cadena de eventos que «reflejan el odio hacia la Iglesia
católica y su obra de evangelización». Es un acto «terrorista» en el que se quiere
amedrentar a la Iglesia, dijo.
Brenes pidió que se realice una investigación
profunda sobre los ataques contra la fe del pueblo católico, para esclarecer
«quienes son los autores intelectuales y materiales de este acto macabro y
sacrílego», que «ofende y hiere los sentimientos de todos nosotros», señaló. La
imagen lleva más de 300 años siendo venerada en la archidiócesis y que recoge
los sentimientos de todo el país y de nicaragüenses, que están en el
extranjero. Esta imagen del crucificado «es una de las más amadas y veneradas
por los fieles nicaragüenses», expresó.
El purpurado en sus declaraciones dijo que fue un
acto planificado. Según testigos presenciales, el sujeto estuvo 20 minutos
dando vueltas por los alrededores de la capilla y después de lanzar el
artefacto «supo por dónde escapar». «Quiero dejar muy claro, porque puede haber
especulaciones, de decir que fue producto de una candela o de una vela. ¡Quiero
decir que no había velas allí!», aseguró. Motivo por el que «no podemos pensar
que el “incendio” haya sido producto de un accidente».
Diferentes
iglesias profanadas
En los últimos
meses se han sucedido una serie de actos vandálicos contra iglesias en
diferentes partes del país. Son ya varias capillas atacadas. Este viernes,
recordó el cardenal, también fue profanada una en Chinandega: «Vemos una serie
de detalles que nos preocupan y quisiera denunciar e invitar a nuestros fieles
y sacerdotes a estar muy atentos con sus capillas».
Sobre todo, el purpurado pidió a los fieles y los
sacerdotes que cuiden las capillas «con la presencia del Santísimo Sacramento
que es lo más grande y hermoso, que tenemos. Sería un sacrilegio, y la persona
que comete actos de profanación puede ser sometido a penas canónicas».
Monseñor Silvio Baéz desde su cuenta de Twitter
expresó que lo «ocurrido ha sido una herida dolorosa al corazón del pueblo
católico nicaragüense». «Hemos llorado juntos a causa del incendio que ha
ocurrido en la capilla de la venerada imagen de la Sangre de Cristo. ¡Mi
cercanía y mi oración con el pueblo de Nicaragua en este doloroso momento!»,
aseguró.
Fuente: Alfa y Omega / Vatican News
