La familia humana no puede
permanecer indiferente por más tiempo
El Observador Permanente
de la Santa Sede ante las Naciones Unidas asegura que “estamos ante un desafío
de la civilización a favor del bien común que requiere un cambio de perspectiva
hacia el rostro humano de las emergencias climáticas". Además puntualiza
que "la solidaridad no es una cuestión opcional, sino fundamental de
justicia".
El cambio climático es un
problema mundial y se necesita un plan común para abordarlo: así, el Arzobispo
Ivan Jurkovič, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas
y otras organizaciones internacionales con sede en Ginebra, habló el pasdo 9 de
julio, en el 44º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
En particular, el discurso
del prelado se centró en el tema del clima. "Ante el sufrimiento de los
más pobres y la explotación de nuestro hogar común", dijo Monseñor
Jurkovič, "la familia humana no puede permanecer indiferente por más
tiempo. Luego, citando la Encíclica del Papa Francisco "Laudato si' sobre
el cuidado de la casa común", el prelado añadió: "El clima es un bien
común, de todos y para todos. A nivel mundial, es un sistema complejo en
relación con muchas condiciones esenciales para la vida humana. (...) El cambio
climático es un problema mundial con graves repercusiones ambientales,
sociales, económicas, distributivas y políticas, y constituye uno de los
principales desafíos actuales de la humanidad (...) La interdependencia nos
obliga a pensar en un mundo único, en un proyecto común".
"Cualquier Estado,
cualquier actor privado, cualquier organización internacional -subrayó
nuevamente el Observador Permanente- no puede tener éxito actuando solo"
porque "la colaboración y el compromiso de todos son fundamentales".
Además, recordó que "en este difícil momento causado por la pandemia de
Covid-19, estamos llamados a cuidarnos mutuamente, no a aislarnos en el
egoísmo, sino a promover y defender la vida humana para ofrecer a todos una
asistencia médica adecuada, alimentar la solidaridad y luchar contra la cultura
del despilfarro". Después, destaca el llamamiento del prelado a una
"nueva solidaridad universal", para que todos puedan "colaborar
como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno con su
propia cultura y experiencia, sus propias iniciativas y capacidades".
Por consiguiente, tres son
los principios según los cuales debe aplicarse la cooperación internacional
para proteger el medio ambiente a nivel mundial: el primero indicado por
Monseñor Jurkovič es el reconocimiento de que "el cambio climático es una
preocupación común de toda la humanidad" y que, como tal, "implica la
más amplia cooperación en beneficio de las generaciones presentes y
futuras". El segundo principio se refiere a los Estados, que tienen
"responsabilidades comunes pero diferentes según sus respectivas
capacidades". El tercer principio, por último, es el fortalecimiento de la
convicción de que "somos una sola familia humana". "Cuando se
trata de cuestiones mundiales", explicó el Observador Permanente, "no
debería haber fronteras ni barreras, políticas o sociales, detrás de las cuales
podamos escondernos, y mucho menos debería haber espacio para la globalización
de la indiferencia".
Isabella Piro – Ciudad del
Vaticano
Vatican News