Alguna
vez, cuando doy mi paseo de andar por la huerta, al dar la vuelta a toda la
finca (que está llena de coníferas y nogales, sobre todo), veo que hay por los
caminos y entre los árboles, papeles, trapos, plásticos, botellas de
plástico... que a veces tiran de fuera, etc… Ello me parece que afea mucho,
porque eso no es la naturaleza virgen que Dios creó, tan limpia y tan pura… Y
es que no se puede tener todo “a mimo”, porque es muy grande el espacio a
cuidar…
¡Pero
a mí me encanta dar mi paseo e ir recogiendo todas estas basuras en una bolsa
grande!… ¡Y, cuando acabo mi paseo, “agáchate aquí e inclínate allá”, he
llenado mi saco!... ¡Me parece que es “mi trofeo”!… Y lo llevo al contenedor
para ser reciclado en su día…
Esto
puede ser un entretenimiento, un poco tonto y además laborioso, por la cantidad
de inclinaciones que realizo… ¿Qué será que me gusta esta faena?... Y es que,
al volver a pasear y verlo todo tan limpio, disfruto mucho y me acerca más a
Dios porque no hay cosa fea por el suelo…
En
la oración, el Señor me decía: “Todo esto tiene un sentido en mi relación
contigo y con todos”… “Yo lo he hecho todo bien en ti, pero, a veces, cuando
paseo por tu vida, veo ciertos “papeles y plásticos” y todo lo que tú has
puesto, pero Yo no”… “Entonces, hago como tú: “cojo un saco” y lo recojo todo
en mi Corazón, que es un fuego que arde siempre, quemo todas estas cosas y las
convierto en cenizas, en nada… ¡Porque yo puedo hacer esta obra de Amor y
dejarte muy limpia, como mi naturaleza virgen!”… Y el Señor me decía: “¡A mí
también me gusta “este ejercicio”, que procede de Mi Misericordia y ternura por
vosotros!”…
Hoy
el reto del amor es recoger todos los “desperdicios” que veo en mí y en mis
hermanos, y echarlos en el “Gran Reciclador”, que es el Corazón de Jesús, y
vivir en Acción de Gracias y Amor, al que tanto se preocupa de mí, porque me
quiere…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
