Fresco
en hora de bochorno
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
¡Qué
calor! Estoy segura de que la temperatura de Lerma no será nada comparada a la
de otras zonas, pero para nosotras, que estamos hechas al frío invierno
burgalés, 37 grados son muchos.
Una
de estas tardes, me bajé a la iglesia para estar un ratito con el Señor y, nada
más entrar en ella, pude sentir lo fresquita que está, tanto, que se vuelve muy
acogedora, y uno no se quiere ir. Pude ver que no era impresión mía porque,
unos minutos después, unos turistas entraron a visitar el templo y se sentaron.
Al ver que estaban conversando tranquilamente, me entró la risa pensando:
“Mira, otros que están a gusto al fresco de la iglesia”.
Pero
la verdad es que miraba al Señor y me regaló ver que Él siempre es lo que más
estamos necesitando. Y a Sí mismo se ha definido así muchas veces a lo largo de
la Escritura: “Yo seré manantial de agua en aridez”; “como un oasis en el
desierto”, “derramaré agua sobre el sediento suelo”; “Yo soy el Pan de la
Vida”... y podríamos encontrar infinitas comparaciones. Como la que se me
presentaba esa tarde: “En el bochorno y el sofoco, encontrarás fresco a mi
sombra”.
Y
es que realmente Él está presente en cada momento de nuestra vida, importante y
cotidiano, en lo que nos agobia y en lo que nos alegra, en la salud y en la
enfermedad... Él es el soporte que sostiene nuestra vida y, aunque nosotros
tantas veces nos intentamos salvar como podemos, en realidad siempre está su
mano salvadora dándolo todo por nosotros.
¿Y
hoy? ¿Qué es lo que más estás necesitando? A veces hasta lo físico habla de
cómo nos encontramos por dentro... Ahí donde estés, Cristo está contigo, Él no
se aleja, Él es justo lo que más estás necesitando.
Hoy
el reto del amor es entrar en una iglesia y pedirle al Señor unos ojos nuevos
para poder descubrirle contigo, a tu lado, en todo lo tuyo. Porque Él siempre
está, solo que muchas veces nuestros ojos no lo saben ver. ¡Él te sorprenderá!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
