El P.
Edmond contó a ACI Prensa que “estaba en una relación seria tiempo después de
la muerte de mi esposa. Sin embargo, el llamado del Señor era más fuerte. En un
momento rezaba intensamente por el discernimiento y el Señor me respondió de
modo muy claro”
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El
P. Philip Ilg y su padre el P. Edmond Ilg el 21 de junio en la
ordenación
del segundo. Crédito: Arquidiócesis de Newark
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El P. Edmond Ilg fue ordenado sacerdote el
domingo 21 de junio en la Arquidiócesis de Newark, cuando en Estados Unidos y
en muchos otros países se celebró el Día del Padre. Este hombre viudo reservó
su primera bendición para su hijo Philip, que también es sacerdote.
“Me
bautizaron luterano y en mi familia hay varios ministros de distintas
denominaciones protestantes, pero respetan mi decisión. Mi historia es que mi
padre se casó con mi madre en un segundo matrimonio y me tuvieron cuando ambos
tenían 45 años. Es un milagro que yo exista”, explicó el recién ordenado sacerdote
a ACI Prensa.
“Mis
padres no iban a la iglesia así que crecí sin conocer al Señor. Puedo decir
honestamente que a los 20 años no sabía el Padre Nuestro. Fue solo por la
gracia de Dios que conocí a la mujer con la que me casé. Nos conocimos en un
bar y allí surgió la amistad”, recordó.
La
que sería luego su esposa, Constance o Connie como la llamaba con cariño, “iba
a Misa a diario y yo me quedaba en casa hasta que un día le dije para ir
juntos. Eso la sorprendió pero así fue que pise una iglesia católica por
primera vez”.
“La
liturgia y el Señor me atrajeron poco a poco y me confirmé en la Vigilia de
Pascua de 1982” en la parroquia de los Mártires Norteamericanos en Queens,
Nueva York, “y nos casamos en esa misma iglesia poco después ese mismo año.
Muchos de mis parientes fueron a la boda católica”, relató el sacerdote que
también es ingeniero químico por la Universidad de Delaware.
El
P. Edmond Ilg dijo a ACI Prensa que con su esposa ingresaron al Camino
Neocatecumenal cuando Philip tenía 10 años y luego de perder a su bebé Joseph
durante el parto.
El
ingreso al Camino “no hizo que el matrimonio fuera un lecho de rosas, todavía
peleábamos y teníamos dificultades, pero con la ayuda de nuestra comunidad
pudimos seguir y fortalecernos”, precisó el sacerdote.
“Mi esposa enfermó de cáncer de seno a
finales de 2009 y siguió un tratamiento de quimioterapia y radioterapia. En
este tiempo en la comunidad rezábamos la oración de la mañana durante las
quimios. Fue un verdadero tiempo de gracia”, contó.
“Mi
esposa se curó del cáncer a finales de 2010 y estábamos haciendo planes para ir
a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid 2011, pero el cáncer volvió, esta
vez a los huesos y a los pulmones y Connie murió en la vigilia de Pentecostés
en 2011”.
El
P. Edmond explicó que Connie murió “llena de paz, lo que fue un gran signo para
todos los que la conocieron con su carácter fuerte y esa honestidad que con
frecuencia le generaba conflictos con otros”.
“Ella
no quería que mi hijo fuera al seminario para ser sacerdote, pero al final le
dio su bendición y le dijo: ‘Haz la voluntad de Dios’. Esto fue un gran regalo
para él y lo hizo muy feliz”.
Philip
Ilg ingresó al Seminario Redemptoris Mater en Washington DC en 2006 y se ordenó
sacerdote en 2016.
Su
vocación sacerdotal
El P. Edmond contó a ACI Prensa que “estaba
en una relación seria tiempo después de la muerte de mi esposa. Sin embargo, el
llamado del Señor era más fuerte. En un momento rezaba intensamente por el
discernimiento y el Señor me respondió de modo muy claro”.
“Al
día siguiente de esa oración recibí un correo electrónico para una reunión
sobre misiones. Un fin de semana después me dijeron que iría, así que renuncié
a mi trabajo dando dos semanas de aviso y comencé la misión en una parroquia”.
El
sacerdote recordó que originalmente fue asignado a una parroquia en Orlando,
Florida, pero allí necesitaban a una persona bilingüe, por lo que finalmente se
quedó en una parroquia de Newark, donde curiosamente no se hablaba dos lenguas
sino tres: portugués, inglés y español.
“Me
costó lo del idioma, pero la gente era muy buena y yo estaba allí
principalmente para ayudar a los sacerdotes, así que pude realizar muchas
tareas en la parroquia. Una gracia que tuve fue acompañar el ministerio en las
cárceles y acompañar a los sacerdotes en varios de sus deberes, lo que me abrió
los ojos al sacerdocio”, resaltó.
“Las
oraciones cotidianas y compartir la vida con ellos fue de gran ayuda en mi
crecimiento como cristiano”, agregó.
El
P. Edmond dijo que “en 2013 la parroquia hizo una peregrinación a Canadá al
santuario de los mártires norteamericanos. Esto fue muy significativo para mí
porque como familia nosotros hicimos esta peregrinación en 2002, cuando el Papa
San Juan Pablo II fue a Toronto para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
El viaje marcó a mi hijo y allí él comenzó su camino al sacerdocio”.
Sacerdote para siempre
El P. Edmond y
otros nueve sacerdotes como el P.
John Paul Ginty, fueron ordenados en la Catedral de Newark, en una
Misa presidida por el Cardenal Joseph Tobin.
Un momento
importante del rito es cuando el ordenando es revestido con la casulla y las
demás vestiduras litúrgicas que permiten reconocerlo como sacerdote.
El presbítero
dijo a ACI Prensa que “fue una bendición tener a Philip para revestirme como
sacerdote. He conocido a muchos buenos sacerdotes, incluyendo a Mons. Ziccardi
que lo revistió a él y que lo hizo conmigo cuando fui ordenado diácono, pero
tener a Philip revistiéndome ciertamente fue muy especial”.
El P. Edmond
tiene 61 años de edad, ingresó al seminario hace siete años y dice entre risas
que no se siente “viejo” para emprender este camino al que Dios lo ha llamado.
“¡Para nada!
¿Por qué? La Palabra de Dios dice en Isaías 40:29-31, que ‘Él da fuerzas al
fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. Aun los mancebos se
fatigan y se cansan, y los jóvenes tropiezan y vacilan, pero los que esperan en
el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas,
correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán’”.
El sacerdote
comentó que “si hubiera sabido que debía haber emprendido este ministerio solo
con mis fuerzas, hubiera sentido que no era capaz. Los proyectos que he hecho
en mi vida usando solo mi voluntad y mi fuerza no han tenido éxito, pero he
visto a Dios hacer cosas maravillosas con gente débil que se ha puesto en sus
manos”.
“Sin importar
los años que me dé a su servicio, esta es una tremenda bendición en una vida
que él ya ha bendecido mucho”, concluyó.
El P. Edmond
Ilg celebra su primera Misa este martes 23 de junio en Newark.
POR WALTER
SÁNCHEZ SILVA