La
carretilla adecuada
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Había
estado limpiando de malas hierbas un trozo de huerto, fui cargando con ellas
una carretilla y, cuando estuvo llena, fui a echarlas a su sitio; sin embargo,
la carretilla... ¡no había manera de moverla!
Empujaba,
pero era como si estuviese incrustada en la tierra. Aún así me empeñé, conseguí
dar unos pasos y, al no poder rodar, se quedó enganchada en un desnivel. No
había forma... tuve que ceder en mi empeño e ir a buscar otra carretilla.
Ahora
sí, nunca mejor dicho: ¡las malas hierbas iban sobre ruedas! Solo había que
pasarlas a la carretilla adecuada.
Muchas
veces cargamos con “malas hierbas” sobre la carretilla que no es: los
problemas, las dificultades, preocupaciones... tendemos a ponerlas sobre
nuestras espaldas y... con la rueda pinchada, difícilmente podremos caminar.
¿Y
si pasamos la carga a otra carretilla? ¿Y si dejamos que Alguien cargue con
ello, no estaremos más aliviados? Jesús es ese Alguien, es como esa carretilla
que viene en tu ayuda; Él ha muerto y ha resucitado por todo aquello que te
pesa, solo necesita que se lo dejes a Él, que lo pueda llevar por ti y dejes
que se encargue. Que toda esa responsabilidad que tanto te pesa, la dejes en
Sus manos para poder descansar y caminar confiado. Deja que sea Él el que lleve
tus malas hierbas, muera por ellas y te las devuelva con vida, y así puedas
volver a caminar.
Hoy
el reto del amor es que, cuando sientas una “mala hierba” en tu carretilla,
cierres los ojos y se la dejes a Él. Que todo lo que te pesa, lo lleves con
Cristo, dejes que Él se ocupe y te cuide. No estás solo en esto.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
