“Lo
de atrás, adelante y lo de delante, atrás”
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Al
entrar en el coro, observé que una hermana se daba la vuelta al escapulario:
“lo de delante atrás y lo de atrás adelante”… ¡Tenía su razón de ser!...
Y
es que, como el hábito es tan blanco y no lo cambiamos, más que cada dos o tres
semanas, pues cualquier mancha se ve mucho y no dura todo ese tiempo impecable…
Así que, cuando vamos a un acto litúrgico u otro acto cualquiera, que no sea al
comedor o a hacer algún trabajo, “le damos la vuelta” y la cara que hemos
puesto delante y se ve, ¡está muy blanca!… Otras hermanas no realizan esta
tarea, porque, cada vez que les cae una manchita, se la lavan al grifo y así
siempre van limpias…
Toda
esta anécdota, en la oración, me hizo meditar:… ¡Cuántas veces, hacemos algo
que no es correcto, de cara a Dios o a algún hermano, o ante mí mismo, y hago
lo que esta monja con su escapulario manchado: le doy la vuelta y pongo atrás,
donde no se ve lo que “está feo”, pensando que, como nadie lo ve, ya no
existe!…
¿No
sería mejor el ir al “grifo” y lavar la mancha?… ¿Y cuál es el agua que lava
todas las manchas de mis deficiencias?: Pues el Señor nos ha regalado el
sacramento de la Reconciliación, donde nos podemos purificar, y “no con agua y
jabón”, sino con la gracia de Dios que perdona, haciendo desaparecer lo que es
feo ante sus ojos…
Cuando
mis palabras o hechos, hicieron daño a mi hermano, “no lo he hecho para atrás”,
engañándome con un: “¡No tiene importancia!”, sino que, con la gracia de Dios
en la mano, voy hacia el hermano y restauró “la mancha”, con un pedir perdón,
que lava todas mis culpas con la Fuerza y el Amor de Jesús, que “quiere que
todos seamos santos”…
¡No
escondamos nuestros pecados, porque San Juan ya nos dijo: “el que dice que no
tiene pecado, miente, y la Verdad no está en él”!… ¡Somos muy imperfectos, pero
Jesús nos ama igual, cuando estamos con manchas, que limpios!…
Pero
sí quiere que usemos, cuantas veces necesitemos, estos medios tan Santos, que
nos hacen recuperar la paz y la pureza de nuestra alma, así como la alegría de
“un alma limpia de corazón”, porque solo “estas verán a Dios”, ya aquí en la
tierra…
Hoy
el reto del amor es no escandalizarme de mis faltas, sino ir a Jesús, para que
restaure mi alma manchada, con el sacramento del perdón…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
