Voto
de silencio
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Como
ya te habrás dado cuenta, en el reto siempre partimos de una anécdota, de algo
que estamos viviendo. Pues bien, llevo varios días en que escribir un reto se
me hace del todo imposible. Anécdotas no me faltan... pero no puedo hablar.
Resulta
que en unos días va a ser el cumpleaños de la Priora, y, cada rato libre que
tengo, ¡salgo corriendo para trabajar en sus regalos! Pero, claro, ella también
lee el reto (ejem, ejem...) así que, obviamente, ¡no puedo decir una sola
palabra!
Esto
me ha hecho darme cuenta de lo difícil que es no poder hablar de lo que
vives...
Es
cierto que no podemos tener el mismo grado de intimidad con todo el mundo, pero
todos necesitamos una persona, una comunidad... a la que poder abrir nuestro
interior, compartir lo que estamos viviendo.
Admito
que a mí muchas veces me cuesta “romper el hielo”, parar un rato a charlar.
Pero, nada más empezar a hablar, ¡es como si respirara de otra manera! Ya se
sabe que, cuando se tiene a alguien con quien compartir, “las penas se dividen
y las alegrías se multiplican”.
El
Señor, que nos conoce bien, sabe de estas “matemáticas”. Por ello, llama a cada
uno por su nombre, te llama a ti, pero no quiere que vivas en solitario. Desde
el principio, el Señor ha querido que la fe se viviese en un Pueblo, ¡que
seamos una gran Familia! Y, si aceptas esta mediación que Cristo te regala,
¡descubrirás mil veces que es Él quien te habla a través de esa persona!
Hoy
el reto del amor es dar gracias al Señor por la persona o las personas con las
que te ha regalado una comunión especial, aquellas con las que puedes hablar
desde lo más profundo de tu corazón. ¡Son regalos que Cristo te ha puesto! Y hoy
ora por cada uno de ellos, para que Cristo os regale seguir caminando juntos,
¡y cada día más unidos en Él! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
