Cáritas
de la diócesis de Toledo, España, ha brindado ayuda a más de 7.700 familias
durante el período de emergencia sanitaria que lleva ya más de dos meses,
causado por el coronavirus. (Agencia SIC)
Desde
el inicio del Estado de Alarma Cáritas Diocesana de Toledo ha reforzado todos
sus medios personales y económicos para atender, acompañar y dar respuesta a
las demandas de las personas que han llegado a Cáritas en la Archidiócesis de
Toledo. Los trabajadores y voluntarios de Cáritas no solo han ofrecido ayuda en
alimentación, sino que todos los programas de la entidad en la Archidiócesis de
Toledo han adaptado sus atenciones para llevar a cabo un mayor y mejor
acompañamiento a las familias, a las mujeres, a los menores, a las personas sin
hogar, a los migrantes, a los demandantes de empleo y a los residentes de Hogar
2000.
Como
dice la agencia católica Sic, "además de la entrega de artículos de
primera necesidad, Cáritas de Toledo ha respondido a solicitudes de pago de
alquiler y suministros varios, con un presupuesto de unos 90 mil euros". Y
las peticiones de ayuda no insinúan una disminución, tanto que "desde
finales de abril hasta mediados de mayo aumentaron en un 72%".
Afortunadamente, Cáritas recibe numerosas donaciones a través de empresas,
instituciones, organizaciones y particulares. "Detrás de cada petición de
ayuda hay una historia de sufrimiento - subraya el director de la organización
benéfica, Antonio Espíldora - un sufrimiento agravado por la incertidumbre económica
y sanitaria que estamos experimentando ahora y que aumentará en los próximos
meses". Pero la Iglesia está siempre en primera línea porque "estamos
aquí para acoger - reitera Espíldora - y no podemos dejar a nadie atrás".
La
tecnología también ha ayudado: gracias a las videollamadas y a los mensajes de
correo electrónico, Cáritas de Toledo ha conseguido acompañar espiritualmente a
todas las personas que se han quedado solas. Al mismo tiempo, el Servicio de
Personas sin Hogar ofrecía más de cien comidas al día, mientras que el Servicio
de Orientación Laboral se puso en contacto con 134 empresas y realizó 37
colocaciones de trabajo. Además, Cáritas ha puesto a disposición un apartamento
para alojamiento de emergencia en las afueras de Toledo y en los próximos meses
se pondrá a disposición otro en el centro histórico de la ciudad.
Por
su parte, en el Área de Inclusión Social, dentro del programa Cáritas Integra,
se han atendido a 190 familias migrantes, 425 beneficiaros directos, 100 ayudas
económicas y 45 ayudas de alquiler; y el Área de Empleo y Formación, a través
del Servicio de Orientación e Intermediación Laboral, ha realizado 305
atenciones en orientación, se ha contactado con 134 empresas y se han llevado a
cabo 37 inserciones; y Hogar 2000, con 27 residentes. También en estos
dos meses se ha abierto un piso de emergencia en el Polígono Residencial de
Toledo y en los próximos meses se abrirá otro en el casco histórico.
Además,
se ha continuado con el Proyecto Santa Marta, programa de apoyo a mujeres en situación
de prostitución, llevando a cabo un total de 62 atenciones personales y 3
coordinaciones con los Servicios Sociales Municipales de la provincia. Y
también se ha dado apoyo a 5 familias, dentro del Programa de Pastoral Gitana,
para ayudar a los vendedores ambulantes que, durante este periodo de crisis, no
puede ejercer su actividad comercial, siendo esta su única fuente de ingresos.
Otros
programas específicos se han dedicado a apoyar a las mujeres víctimas de la
trata y la violencia doméstica, cuyas solicitudes de ayuda han aumentado en un
80% en los últimos dos meses, tanto que "9 mujeres y 11 menores han
entrado en el proyecto de protección 'Rompe el silencio', cifra muy superior a
la media antes de la emergencia del coronavirus". También se ha ofrecido
apoyo a los vendedores ambulantes que no pudieron hacer negocios durante este
período pandémico, y por lo tanto se vieron privados de su única fuente de
ingresos. Espacio, entonces, a la escuela con el proyecto "Tarea"
para ayudar a los niños en la educación a distancia, ofreciéndoles la impresión
de los materiales de estudio necesarios. Finalmente, Cáritas Toledo también se
encargó de recoger ropa usada para donarla a los necesitados, después de haber
proporcionado los procedimientos sanitarios adecuados y necesarios establecidos
por el Estado.
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